Aparece esta mañana en la Casa del Llibre de Barcelona Cristina Fernández Cubas envuelta en una gabardina beis que le da una conveniente aura de misterio, y con un aire de cansada. La flamante ganadora del Premio Cervantes dice que ayer fue un día complicado y aún está asimilando la noticia del galardón. “Todavía estoy grogui, zombi, voy bajando”, señala. Pero en seguida se echa la bufanda hacia atrás con decisión y toma asiento en el auditorio de la librería junto a su editor Juan Cerezo y un atril con algunos de sus títulos en Tusquets: La habitación de Nona, Todos los cuentos y, el último, Lo que no se ve. Seguir leyendo