En los saludos en lengua italiana, al final de la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV pidió a los fieles que lo acompañen con la oración durante el viaje apostólico que realizará por Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre.“Pasado mañana comenzaré el viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú. Les pido que me acompañen con la oración, para que el Señor bendiga esta misión en esos países tan queridos para mí”, expresó el Pontífice.El Santo Padre recordó también dos próximas beatificaciones que tendrán lugar este fin de semana.“En Antigua, Guatemala, será beatificado Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores, asesinado por odio a la fe en 1983”, señaló el Pontífice. Asimismo, recordó que en Santander (España) “serán beatificados Francisco González de Córdova, sacerdote diocesano, y 79 compañeros, sacerdotes, seminaristas y laicos que durante la persecución española del siglo pasado no temieron derramar su sangre por amor a Cristo”.El Santo Padre aseguró que estos testigos de la fe representan una nueva manifestación de la santidad en la Iglesia: “Estos nuevos beatos hacen visible una nueva pieza de la inmensa multitud de los amigos del Señor”.Un mártir franciscano en GuatemalaEl sacerdote franciscano Augusto Rafael Ramírez Monasterio murió el 7 de noviembre de 1983 en Guatemala. Miembro de la Orden de los Frailes Menores, desarrolló su ministerio en un contexto marcado por la violencia y las tensiones que atravesaba el país centroamericano. La Iglesia reconoce su muerte como martirio in odium fidei (por odio a la fe), es decir, por haber sido asesinado a causa de su testimonio cristiano.Su beatificación se celebrará en la histórica ciudad de Antigua Guatemala, uno de los principales centros de la vida católica del país.Ochenta mártires de la persecución religiosa en EspañaEn España, la ceremonia de beatificación tendrá lugar en la Catedral de Santander e integrará a un amplio grupo de víctimas de la persecución religiosa del siglo XX. Encabeza la causa el sacerdote diocesano Francisco González de Córdova, acompañado por 79 mártires entre sacerdotes, seminaristas y fieles laicos.Muchos de ellos fueron asesinados durante los años de la Guerra Civil española por su condición de católicos o por ejercer el ministerio sacerdotal. Con esta ceremonia, la Iglesia continúa reconociendo el testimonio de quienes permanecieron fieles a Cristo aun a costa de la propia vida.Antes de impartir su bendición, el Pontífice recordó la memoria litúrgica de San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán y una de las grandes figuras de la reforma católica del siglo XVI. “Animado por un ardiente amor al Señor, fue maestro y guía de sus hermanos. A su ejemplo, déjense conducir por Cristo en la vida de cada día”, exhortó.