Los congeladores del Servicio Francés de Sangre han sufrido un peligroso hackeo que ha puesto en riesgo el plasma sanguíneo: la temperatura cambió de -30 ºC a 110 ºC

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Europa lleva días siendo el objetivo de numerosos ataques cibernéticos que pueden desestabilizar el Viejo Continente. Empezó con un hackeo a los supermercados en Francia, para extenderse posteriormente a otros siete países europeos. Los sistemas de refrigeración de diversas cadenas de tiendas de alimentación de Suecia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica, Finlandia y Estonia han sufrido daños, provocando pérdidas millonarias y el desperdicio de ingentes cantidades de comida.De momento, las investigaciones no han revelado la autoría de los hackeos, ya que no siempre es sencillo saber quién está detrás de un ataque porque existen muchas maneras para poder ocultarse, pero esta situación ha demostrado una cosa: los sistemas de protección tienen graves carencias que los agentes maliciosos pueden explotar y generar un gran impacto. Y lo peor de todo es que con la popularización de la IA, resulta mucho más fácil arremeter contra la infraestructura informática, siendo un arma muy dañina en las manos de alguien con conocimientos al respecto.Al parecer, los hackers han ampliado sus objetivos, y ya no solo se dedican a aterrorizar a los supermercados, sino también a los bancos de sangre. Durante la noche del 1 al 2 de noviembre de 2026, unos piratas informáticos se infiltraron en los equipos de refrigeración utilizados por el Servicio Francés de Sangre (EFS, por sus siglas en inglés) para modificar su temperatura. De este modo, los congelados pasaron de unos -30 ºC a 110º, poniendo en peligro el plasma sanguíneo almacenado para transfusiones a pacientes.El plasma fresco congelado requiere estar almacenado a -25 ºC o menosSegún el medio Cyberattaque.org, los congelados del EFS, por lo general, operan a unos -30 ºC de forma continua, pero tras el ataque, se programaron para alcanzar los 110 ºC. Los hackers lograron infiltrarse en el sistema de la empresa Coolworld, que está especializada en soluciones de refrigeración y su mantenimiento, la cual fue víctima de un ciberataque el pasado 1 de noviembre de 2026.Leer que la temperatura de los congeladores subió hasta los 110 ºC suena raro, ya que a esa temperatura el plasma sanguíneo estaría hirviendo, destruyendo cualquier muestra biológica almacenada de inmediato. Esta elevada cifra se refiere a un punto de ajuste, es decir, la temperatura solicitada por el sistema de control. Por este motivo, no significa que los congeladores y su contenido vayan a alcanzar dicha temperatura. Los ajustes del controlador, las temperaturas del aire medidas y las temperaturas dentro de los productos almacenados son lecturas independientes.El informe sobre el ataque apunta a que el plasma fresco congelado requiere estar almacenado a -25 ºC o menos, por lo que un aumento prolongado de la temperatura podría hacer que los suministros no fueran aptos para transfusiones. Si bien los investigadores no han hecho declaraciones sobre si el fallo de seguridad se debe a un modelo de controlador concreto, lo cierto es que hace un mes, una alerta de seguridad emitida por CERT-FR confirmó varias vulnerabilidades que afectaban a los controladores Danfoss AK-SM y AK-SC, así como a los sistemas Copeland y Dixell XWEB.Como decíamos, no se ha confirmado la identidad de los atacantes, ni del incidente del Servicio Francés de Sangre ni de los anteriores relacionados con supermercados. Sin embargo, se barajan varias posibilidades: grupos de delincuentes que buscan dinero, grupos con motivaciones políticas que quieren causar inestabilidad, o grupos vinculados a conflictos geopolíticos que buscan perjudicar económicamente a países europeos.No sería extraño, desgraciadamente, que en los próximos días o semanas veamos ataques que afecten a las redes eléctricas, sistemas de transporte, entidades bancarias, telecomunicaciones y hasta servicios sanitarios. Ahora, más que nunca, conviene reforzar las medidas de seguridad, ya que, tristemente, la IA también está de parte de los ciberatacantes.