Luna de miel 01, 02 y 03, de Bastien Vivès

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Edición original: Lune de miel 01. Le baiser du Sphinx; Lune de miel 02. Le secret de Coatlicue; Lune de miel 03. Midi entre quatre planches (Casterman. Febrero 2025 a enero 2026)Edición nacional/España: Luna de miel 01, 02 y 03. Diábolo Ediciones. Septiembre 2025 a octubre 2026)Guion: Bastien VivèsDibujo: Bastien VivèsColor: Brigitte FindaklyTraducción: Violeta Alarcón Muñoz, Raúl Núñez RoloFormato: Cartoné · 48 páginas c/u · 17,95€ c/uLa aventura es la aventura…«Buena suerte, forasteros.»En uno de los escasos momentos de respiro del tercer episodio – y de la serie en general – la pareja protagonista se refugia en una tienda de cómics de Bruselas, cochambrosa, extraña, pero llena de tesoros. Allí Quentin encuentra dos álbumes de una inidentificada serie de aventuras, según él de las mejores, de la que solo se han publicado dos tomos – dice – y que no sabe por qué se canceló. Parece un auto homenaje, aunque de esta serie que reseñamos, de Luna de miel, se hayan publicado tres episodios y en Bedetheque la clasifiquen como una serie en curso. En lo que sí coinciden ambas, la imaginaria y la real, es que son dos extraordinarias serie de aventuras. Suspensión de la incredulidad: es cuando el autor y el lector se ponen de acuerdo en no ser demasiado exigentes con la verosimilitud y el realismo de la obra. Con esta serie o trilogía pónganla en su máxima potencia.Luna de miel de Bastien Vivès está protagonizada por Sophie y Quentin, un matrimonio parisino con dos hijos, que en sus tres escapadas vacacionales para alejarse de la rutina y el estrés cotidiano se enfrentan a tres aventuras completamente fuera de control.En el primer episodio, titulado El beso de la Esfinge, que reseñamos aquí, la trama se mueve por el subgénero de las vacaciones fatales en este caso en las islas griegas del Mediterráneo, con traficantes de droga incluidos. En la segunda escapada se mueven por un país sudamericano sin identificar, aunque muy parecido a Colombia u otro cercano, y en esta ocasión parece un cruce entre una aventura de Indiana Jones y un thriller de narcos. El título es El secreto de Coatlicue y, finalmente, la tercera locura sucede en Bruselas, donde Sophie va a dar una conferencia sobre los surrealistas, acompañada de Quentin, y donde la pareja se encuentra con un escenario a medio camino entre un drama postapocalíptico y un western de Sergio Leone. Es el episodio titulado Muerte entre viñetas.Con estos antecedentes, es obvio que lo que más destaca en este engendro atropellado y folletinesco es la enorme capacidad de Vivès para arrastrarnos en una espiral de accidentes, persecuciones y tiroteos casi sin sentido, pero que nos proporcionan muchas emociones y bastante diversión. Es todo muy ligero, con algunas pinceladas de humor y otras de crítica social burguesa – vertiente parisina – y, sin embargo, todo funciona como un tiro.De los personajes protagonistas sabemos sus profesiones, bueno casi ni eso porque Quentin trabaja en algún ministerio donde no es muy conveniente decir a lo que se dedica, en cambio de Sophie sabemos que es profesora de Historia del Arte. Tienen dos hijos no muy mayores que dejan con sus abuelos cuando realizan estas escapadas y notamos también que tienen un sentido crítico algo desarrollado que los hace no del todo simpáticos, aunque en el trancurso de los alocados y disparatados enfrentamientos en los que se involucran acabemos tomando partido por ellos.El resto de personajes se mueven de una manera parecida a la de un cuento del británico Lewis Carroll, es decir con una mezcla de automatismo y obstinación onírica que desconcierta y asusta. Sean traficantes de droga balcánicos o sudamericanos, guerrilleras, sheriffs de Ixelles, libreros o señoritas de compañía y similares, todos aparecen de repente, en situaciones ya en marcha, con comportamientos extravagantes y siguiendo reglas completamente desconocidas. El entorno parece colaborar en extender el caos creado por el hombre y lo hace con fondos marinos plagados de tiburones – en pleno Mediterráneo – con lluvias torrenciales y desprendimientos de tierras súbitos o con una nube de polvo urbana que amplifica la sensación de abandono y decrepitud.La parte narrativa y artística es la que da valor, atractivo y coherencia a la serie. El autor Bastien Vivès realiza un tour de force magnífico, un ejercicio de estilo extraordinario y nos demuestra que es uno de los mejores narradores y dibujantes de la actualidad. La escena de la pasarela en el álbum El secreto de Coatlicue; el tiroteo final en la estación del tercer episodio titulado Muerte entre viñetas; las escenas submarinas de El beso de la esfinge… son momentos mágicos de una serie plagada de secuencias absolutamente extraordinarias y de imágenes realmente impactantes.El creador de Polina juega con la tradición de la bande dessinée y se adapta en cada episodio a la extensión de 48 páginas, la usada en el cómic franco belga más clásico, en obras como Tintín, Spirou y Fantasio, Gil Pupila o Bernard Prince. Además, partiendo de un esquema tradicional de puesta en escena, con páginas divididas en cuatro tiras de dos o tres cuadros cada una, consigue acelerar y ralentizar las acciones de una manera prodigiosa para dejarnos sin aliento durante la lectura. Con la manera en que planifica las secuencias, con sus transiciones entre viñetas y con sus encuadres impecables e implacables consigue que nos introduzcamos en la historia sin importarnos lo inverosímil que nos parezca. Siempre encuentra la mejor forma de ofrecernos la acción para que participemos de ella, para que seamos uno más en la confusión.Sus personajes son inolvidables. Se mueven de una manera excepcional combinando elegancia, naturalidad y expresividad. El entintado es nervioso – casi furioso – de aspecto desaliñado, pero preciso, exacto y extremadamente atractivo. Sus decorados son suntuosos, evocadores y majestuosamente sugerentes y, encima, saben desaparecer cuando la emoción lo impone, no buscan el protagonismo solo informarnos, seducirnos y acompañarnos. El color de Brigitte Findakly es muy eficaz, en ocasiones hermoso y muy poético, especialmente en el primer capítulo de la colección con sus decorados marinos y sus atardeceres dorados.La realización técnica y material de los tres tomos a cargo de Diábolo Ediciones es muy correcta y muy similar a la original francesa. Son en cartoné, de un tamaño muy adecuado, están bien impresos y el papel es correcto. No tienen ningún extra escrito ni gráfico y el precio de cada álbum está bastante ajustado.Luna de miel es un auténtico divertimento tanto para el lector como para su autor. En este tríptico Bastien Vivès utiliza los códigos y las convenciones de los relatos de aventuras para ofrecernos unas historias disparatadas, emocionantes y absorbentes que se mueven entre el thriller, la comedia de situaciones y el cuento onírico. Un despliegue narrativo y gráfico prodigioso para que pasemos un buen rato sin rompernos la cabeza, dejándonos sorprender por un trepidante parque de atracciones de la bande dessinée, montados en el tren de la bruja del cómic europeo. ¡Qué no pare la fiesta!Salut!↑Lo mejorEl ritmo endiablado de todo el tríptico.El arte de Bastien Vivès.La celeridad con que ha llegado a nuestras librerías.↓Lo peorQuizás hubiese estado bien editar los tres álbumes en un solo tomo…