No han tenido piedad los votantes de Estados Unidos con la segunda presidencia de Donald Trump. Y tampoco la están teniendo sus correligionarios republicanos en los primeros brochazos de la autopsia postmortem del partido, abierta tras los desastrosos resultados en las elecciones legislativas del martes. Este es un evento cercano a la extinción para los republicanos, dijo el todavía gobernador de Florida, Ron DeSantis, tras comparar la debacle con el impacto de un meteorito. El senador por Texas, Ted Cruz, habló de una patada en el culo, un repudio a niveles del Watergate, cuando los conservadores sufrieron una derrota histórica como castigo a los escándalos de Nixon. Esta derrota no lo es menos, la mayor desde entonces, 1974. El mapa político ha cambiado radicalmente. Seguir leyendo....