¿Inundar una ciudad de robotaxis autónomos? Elon Musk ha cumplido al menos una parte de su promesa. Este jueves, Tesla ha estrenado en Austin los primeros Cybercab dentro de su servicio de robotaxis: vehículos dorados de dos plazas que circulan sin volante ni pedales y en los que el pasajero no tiene ningún control físico sobre la conducción.La compañía llevaba semanas preparando el despliegue y Musk llegó a responder “sí” cuando le preguntaron si pensaba “inundar Austin” con ellos. Por ahora, la realidad es más contenida: Texas tenía registrados 45 Cybercab antes del evento, dentro de una flota de 420 vehículos autónomos de Tesla en el estado.Tesla apuesta todo a las cámaras mientras Waymo toma otro caminoEl Cybercab no utiliza lidar ni radar para interpretar lo que ocurre alrededor. Tesla mantiene su estrategia de apoyarse en cámaras y software, una decisión que puede abaratar mucho cada vehículo y facilitar una expansión rápida si demuestra que funciona con seguridad.Waymo piensa justo lo contrario. Tras superar los 200 millones de millas (320 millones de kilómetros aproximadamente) de conducción completamente autónoma, la empresa de Alphabet resumió hace pocos días su postura de forma bastante directa: “las cámaras son increíbles, pero no bastan”. Sus robotaxis combinan cámaras, lidar y radar para disponer de varias formas de detectar coches, peatones y obstáculos. La discusión importa más ahora que el Cybercab transporta pasajeros de verdad, pues no existe un conductor dentro preparado para tomar el volante si algo sale mal, aunque Tesla puede recurrir a operadores remotos en determinadas situaciones.La compañía tampoco parte de un historial perfecto. Sus robotaxis ya han registrado incidentes durante la expansión del servicio y llegaron a presentar una tasa de colisiones superior a la de los conductores humanos en los primeros meses analizados en Austin.El verdadero reto empieza después del estrenoPoner decenas de Cybercab en la calle es tan solo el principio, pues Tesla necesita demostrar que puede cargarlos, limpiarlos, repararlos y atender miles de viajes sin disparar los costes. También deberá convencer a reguladores y pasajeros que un coche sin controles tradicionales puede operar con seguridad.Waymo juega con ventaja en lo que a escala respecta: posee miles de robotaxis y lleva años ofreciendo viajes completamente autónomos. Eso sí, esto tampoco significa que su tecnología sea infalible. Este verano tuvo que retirar temporalmente vehículos de autopistas tras varios incidentes relacionados con zonas de obras.Musk mantiene además la intención de vender el Cybercab a particulares antes de que termine 2026, aunque las normas estadounidenses limitan la comercialización de vehículos sin volante ni pedales y todavía no existe una fecha definitiva.Por eso, Austin ahora será la prueba más importante. Tesla ya no tiene que enseñar que puede fabricar un robotaxi llamativo; tiene que demostrar, viaje tras viaje, que su apuesta por las cámaras puede sostener una red autónoma a gran escala.