Davivienda proyecta crecimiento económico del 2,5 % para 2026; desafío fiscal y terremoto moderarán el PIB

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La economía colombiana se encuentra en una compleja transición marcada por señales de resiliencia productiva.Collage Valora AnalitikEn su más reciente reporte, Visión Davivienda ajustó al alza su proyección de crecimiento económico para el cierre de 2026, situándola en un 2,5 % (un incremento de 0,1 puntos porcentuales frente a su estimación previa). Sin embargo, la entidad advierte que la actividad entrará en una senda de moderación que limitará la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) al 2,3 % en 2027.La economía colombiana se encuentra en una compleja transición marcada por señales de resiliencia productiva, la urgencia de un ineludible ajuste fiscal y los efectos inmediatos de una catástrofe natural.De acuerdo con el DANE, durante el segundo trimestre de 2026, el PIB del país registró una aceleración al crecer un 3,5 % anual, superando el aumento del 2,2 % del trimestre anterior. Este resultado superó las expectativas de Visión Davivienda (3,2 %) y el consenso del mercado recopilado por Bloomberg (3,3 %). No obstante, detrás de esta sorpresa positiva se esconde un desequilibrio estructural, según los analistas: el gasto público tuvo un protagonismo atípico, explicando más de la mitad del crecimiento del PIB en el segundo trimestre. Esta dinámica parece insostenible ante la estrechez fiscal que presiona la caja del gobierno.La nueva administración ya se ha comprometido con un ajuste fiscal que mermará la contribución del Estado a la economía y que quedó consignado en los cálculos del Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027 y en la promesa de una ley de ajuste fiscal que se propone recortar el gasto primario en hasta 2,2 % del PIB.Terremoto generaría parálisis económica a corto plazoA la delicada situación fiscal se sumó el terremoto de alta magnitud que sacudió gran parte de Colombia el pasado 10 de agosto. Davivienda calcula un impacto neto negativo preliminar sobre el PIB de -0,32 puntos porcentuales (pp) en el tercer trimestre de 2026 y un efecto casi nulo en el cuarto trimestre, lo que se traducirá en un impacto negativo consolidado de -0,11 pp para todo el año 2026. Consistente con esto, se proyecta un crecimiento del PIB de 1,6 % para el tercer trimestre. En contraste, para 2027 se estima un impacto positivo neto de 0,25 pp en el PIB anual, impulsado por el proceso de reconstrucción.Según la entidad financiera, el daño en viviendas, empresas e infraestructura pública es limitado y su compensación está concentrada en el corto plazo debido a que los departamentos más golpeados (Caldas, Chocó, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca) están en zona de amenaza sísmica alta y en ellos se exigen normas de sismo-resistencia estrictas desde 1984.Lo cierto es que la ejecución de recursos públicos y privados para reparar este capital generará un fuerte impulso posterior en la construcción y la formación bruta de capital.Por otro lado, hay una parálisis productiva dado que la actividad económica se detuvo parcial o totalmente por razones preventivas y revisiones estructurales.Mientras los sectores agropecuario y de minas y canteras no registraron daños significativos, la industria manufacturera, el comercio y el turismo en las regiones afectadas sufrieron múltiples días de parálisis efectiva.De hecho, la industria enfrenta riesgos por el terremoto, dado que los cinco departamentos más afectados concentran casi el 17 % del valor agregado manufacturero nacional. En materia energética, el consumo de energía no regulado del sector aumentó un modesto 0,3 % anual en julio.Finalmente, los envíos de ayuda humanitaria desde zonas no afectadas dinamizaron el comercio en sus lugares de origen, pero su impacto macroeconómico general es marginal.Gasto de los hogares bajo presiónEl consumo privado, principal componente del gasto del PIB, muestra una tendencia hacia la moderación, según Davivieda, confirmada por las desaceleraciones reportadas por Fenalco (percepción de ventas comerciales) y Raddar (gasto real de los hogares). El informe atribuye este freno a tres causas principales: una base muy elevada debido a los altos niveles de actividad económica del año 2025, la apreciación del peso colombiano porque mella significativamente el poder adquisitivo de las familias receptoras de remesas y el efecto que el alto incremento salarial tuvo sobre la inflación y las tasas de interés, encareciendo el crédito.Sin embargo, la entidad financiera destacó la resiliencia del mercado laboral, que hasta el momento no ha respondido de forma negativa ante el aumento de los costos laborales (por el salario mínimo y la reducción de la jornada laboral).También celebró que el Indicador de Confianza Davivienda (ICD) repuntó con fuerza en julio al ubicarse en un balance de 1,1 % (+5,4 pp frente a junio), mientras que la percepción sobre la situación económica nacional subió al 2,3 %. Del mismo modo, la disposición a adquirir nuevas obligaciones financieras ascendió al 18,5 %. La clave de los próximos meses, según los expertos, radicará en que la nueva administración sea capaz de generar el entorno propicio para que la inversión privada despegue y compense el impacto contractivo del inminente recorte de gasto público.—