Las enfermedades no siempre aparecen de repente. A veces, cuando llega el primer síntoma, el proceso que las ha provocado lleva años, o incluso décadas, avanzando en silencio. Es precisamente lo que ocurre con la aterosclerosis, una enfermedad que se caracteriza por la acumulación progresiva de placas en el interior de las arterias y uno de los principales causantes de las enfermedades cardiovasculares.Un nuevo estudio publicado en el New England Journal of Medicine, que ha sido realizado en Dinamarca y España, ofrece ahora una imagen mucho más reveladora de hasta qué punto este proceso puede estar extendido entre la población adulta. La investigación, liderada por los cardiólogos Henning Bundgaard, del Hospital Universitario de Copenhague, y Borja Ibánez, del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), analizó a 16.808 adultos de entre 18 y 70 años sin antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular. Los resultados muestran que la aterosclerosis silenciosa no es exclusiva de las personas mayores: puede detectarse incluso en adultos de poco más de 20 años.Un proceso silencioso que puede durar décadas La aterosclerosis se produce cuando grasas, colesterol y otras sustancias se acumulan en las paredes de las arterias y forman depósitos conocidos como placas. Con el tiempo, estas pueden aumentar de tamaño y reducir el espacio disponible para que circule la sangre. El problema puede agravarse si una placa se rompe y desencadena la formación de un coágulo, que puede bloquear el flujo sanguíneo y provocar un infarto de miocardio o un problema cerebrovascular.Lo llamativo de todo este proceso es que puede desarrollarse sin producir síntomas evidentes. Una persona puede sentirse perfectamente sana mientras sus arterias ya presentan cambios que, con el paso de los años, podrían aumentar su riesgo cardiovascular.Para conocer mejor cuándo comienza este proceso, los investigadores pusieron en marcha el proyecto REACT. Los participantes fueron sometidos a diferentes técnicas de imagen para buscar placas en las carótidas, situadas en el cuello; las arterias femorales, en las piernas; y las arterias coronarias, que suministran sangre al corazón. La aterosclerosis silenciosa se definió como la presencia de placas en al menos una de estas zonas en personas que no habían sido diagnosticadas con una enfermedad cardiovascular. Frecuencia y presencia de la aterosclerosis asintomática en hombres y mujeres según su edadDe los participantes, 13.186 contaban con imágenes completas de las tres zonas. Los resultados fueron sorprendentes. Entre los adultos de 18 y 19 años, aproximadamente una de cada trece personas ya presentaba signos de aterosclerosis silenciosa. El número aumentaba rápidamente con la edad. En la treintena, el 34,6 % de los hombres y el 21,3 % de las mujeres ya tenían placas detectables.El patrón también mostró una diferencia importante entre hombres y mujeres. En términos generales, los hombres desarrollaban antes signos de aterosclerosis, con una diferencia estimada de entre cinco y diez años. En las mujeres, en cambio, el aumento era más tardío, pero se aceleraba durante la mediana edad. Al llegar a los 60-70 años, las diferencias iniciales prácticamente se habían invertido: solo el 1,9 % de los hombres y el 8,1 % de las mujeres no presentaban placas detectables en las zonas examinadas.Además, el envejecimiento no solo se asociaba con una mayor probabilidad de tener alguna placa. La enfermedad también tendía a extenderse a un número mayor de zonas arteriales. Entre los participantes de 30 años, las placas aparecían en dos o tres de las zonas estudiadas en el 6 % de los hombres y el 2,6 % de las mujeres. Entre los 60 y los 70 años, esos porcentajes ascendían al 56,3 % y 30,7 % respectivamente. La cantidad de placa también aumentaba considerablemente con la edad, siguiendo un patrón compatible con un crecimiento acelerado.Las placas pueden estar ahí aunque el riesgo parezca bajo Una de las imágenes que acompañan al estudio (CNIC)Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la distancia entre la enfermedad que puede observarse directamente mediante técnicas de imagen y el riesgo que calculan las herramientas preventivas que se usan habitualmente. Actualmente, los médicos suelen estimar el riesgo cardiovascular teniendo en cuenta factores como la edad, la presión arterial, el colesterol o el tabaquismo. No obstante, estas variables indican la probabilidad de desarrollar un problema cardiovascular, pero no necesariamente revelan si la enfermedad ya ha comenzado.Cuando los investigadores compararon sus resultados con SCORE2, una herramienta que se usa para estimar el riesgo cardiovascular a diez años, encontraron que muchos participantes que ya tenían aterosclerosis silenciosa no eran considerados de alto riesgo. Entre las personas de 40 a 69 años, el umbral de alto riesgo de SCORE2 identificó solo al 1,9 % de quienes presentaban dicha enfermedad.Esto no significa que los métodos actuales de prevención sean inútiles ni que toda la población deba someterse a pruebas de imagen. El estudio fue diseñado para descubrir la presencia y evolución de la enfermedad, no para demostrar que realizar pruebas de detección de forma generalizada mejore la salud de las personas. El nuevo síntoma que 'anuncia' qué personas sufrirán un infarto o un ictus antes de que ocurranLa siguiente fase de REACT podría aportar una respuesta decisiva. Los investigadores plantean realizar un gran ensayo clínico para comprobar si conocer directamente la presencia de aterosclerosis permite orientar tratamientos y cambios de estilo de vida de manera más eficaz y, sobre todo, ralentizar la progresión de la enfermedad.Cabe destacar que la idea supone un posible cambio de enfoque en la prevención de enfermedades cardiovasculares: pasar de calcular únicamente quién tiene mayor riesgo a intentar detectar directamente la enfermedad antes de que cause daños. Si futuras investigaciones confirman que esta estrategia mejora los resultados clínicos, las imágenes de las arterias podrían convertirse en una herramienta adicional para identificar a personas que, pese a sentirse bien, ya están desarrollando aterosclerosis.