La justicia siempre se ha caracterizado por ser lenta, pero si, además, escala hasta Europa, el punto y final de los asuntos judiciales se pone 15 años después. Es lo que ha pasado con el episodio conocido como el asedio al Parlament, en el que en 2011 los manifestantes rodearon la Cámara catalana e impidieron la llegada de los diputados y su entonces presidente, Artur Mas, en protesta por la crisis que se vivía esos años. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado vulnerado el derecho de reunión de los cuatro condenados que acudieron a él en busca de amparo, pero no considera que deban ser indemnizados.Seguir leyendo....