La inteligencia artificial lleva años avanzando en las empresas con una promesa recurrente: hacer más con menos. Bajo el argumento de la eficiencia, son muchas las empresas que han comenzado a automatizar tareas, reducir equipos y replantear puestos de trabajo que consideran susceptibles de ser sustituidos por modelos de IA. Pero, ¿qué ocurre cuando aplicamos exactamente la misma lógica a los altos directivos? Esa es la provocadora pregunta que plantea Open Executive, un proyecto de código abierto diseñado para asumir buena parte del trabajo asociado a un CEO y a su equipo ejecutivo.El proyecto habría surgido después de que un grupo de desarrolladores perdiera sus empleos durante un proceso que su empresa llamó "transformación mediante IA". Aunque la identidad de la compañía y de su CEO no se ha confirmado y los responsables de Open Executive no lo presentan como una respuesta directa a esos despidos, resulta difícil ignorar el componente irónico. Mientras los ejecutivos explican que la IA puede hacer innecesarios determinados puestos, este proyecto propone experimentar con una idea mucho más incómoda: ¿y si los propios directivos también pudieran ser sustituidos por una IA?Open Executive, un equipo directivo compuesto por agentes de IA Open Executive presenta al usuario una única figura ejecutiva, pero detrás de ella trabaja un sistema compuesto por ocho agentes especializados. El sistema reproduce buena parte de las funciones habituales de un equipo directivo, con perfiles equivalentes a un responsable de estrategia, operaciones, asesoría jurídica o comunicación con el consejo de administración. Además, puede consultar documentación de la compañía, recordar decisiones anteriores y detectar acciones que deberían llevarse a cabo posteriormente.Técnicamente, Open Executive utiliza por defecto los modelos Claude de Anthropic y cuenta con un agente ejecutivo encargado de dirigir consultas hacia los especialistas correspondientes. Sus desarrolladores lo describen, de forma bastante gráfica, como una especie de grupo de chat formado por toda la cúpula directiva, capaz de responder de manera coordinada. Además, su licencia Apache 2.0 permite ver el código, modificarlo, utilizarlo internamente o incluso construir productos comerciales a partir de él.Ahí reside buena parte de su importancia. Open Executive no es simplemente otro chatbot presentado como un "CEO digital". Al ser código abierto, permite analizar y experimentar con una lógica que hasta ahora las empresas han aplicado principalmente a los trabajadores. Si una organización considera que el desarrollo de software puede dividirse en tareas, automatizarse mediante modelos de IA y quedar bajo la supervisión de un número reducido de personas, el mismo razonamiento podría utilizarse para analizar el trabajo de los ejecutivos. Los jefes confían más en la IA que sus empleados y el dato inquieta: casi 4 de cada 10 ya delegan tareas con documentos sensiblesLa comparación puede parecer exagerada, pero tiene cierta lógica. Una parte importante del trabajo directo consiste en procesar información, elaborar escenarios, comparar alternativas, preparar documentos, coordinar equipos y tomar decisiones basadas en datos. Muchas de estas actividades son precisamente aquellas en las que los modelos de IA están demostrando mayor capacidad.El problema no es decidir, sino responder por la decisión Cada vez son más las empresas que hacen uso de la inteligencia artificialNo obstante, existe una diferencia muy importante entre automatizar análisis y sustituir responsabilidades. Open Executive puede ofrecer recomendaciones, pero no puede asumir legalmente las consecuencias de sus decisiones ni responder ante empleados, accionistas, clientes o reguladores. Siempre habrá una persona que deba decidir si sigue sus sugerencias y que tendrá que responder cuando estas resulten equivocadas.Y ahí aparece una de las cuestiones más interesantes. La IA puede recomendar cerrar una oficina, reducir una plantilla o cambiar la estrategia de una compañía, pero no experimenta las consecuencias humanas de estas decisiones. La aparente neutralidad de una máquina puede resultar especialmente conveniente para quienes tienen que justificar medidas difíciles.Open Executive no significa que los CEO estén a punto de desaparecer. Sí demuestra, sin embargo, que el discurso sobre la automatización funciona en ambas direcciones. Si las empresas empiezan a evaluar a sus empleados según cuánto de su trabajo puede realizar una máquina, resulta razonable preguntarse cuánto valor adicional aporta también un directivo frente a las recomendaciones de una IA.