Era el hombre más buscado en la Ciudad Deportiva de Majadahonda este viernes, pero Julián Álvarez ni siquiera regaló una sonrisa a las cámaras. Serio e incluso a veces cabizbajo, el argentino completó sin problemas el último entrenamiento antes de que el Atlético de Madrid se enfrente hoy en San Mamés al Athletic de Bilbao ( 16.15 horas, Movistar Plus ), el inicio de su penitencia tras su frustrado fichaje por el Barcelona . Es consciente el delantero de que ya no hay escapatoria, que le toca enfrentarse a su destino, que no es otro que intentar reconducir su escabrosa relación con la afición colchonera, irritada e intransigente después de que pidiera cambiar el Metropolitano por el Camp Nou. Al menos, Julián tiene tres partidos por delante lejos del coliseo rojiblanco para intentar dar su mejor versión, anotar goles y así suavizar la opresiva situación. Además del duelo de esta tarde en el País Vasco, el Atleti viajará el próximo miércoles a Inglaterra, para medirse al Liverpool en su debut en la Champions, y hará lo propio el domingo que viene, donde se medirá en San Sebastián a la Real Sociedad. Tres pruebas antes del esperado retorno del sudamericano al Metropolitano, que se dará el día 16 con la visita del Osasuna. Salvo sorpresa, las gradas del estadio madrileño volverán a reproducir lo vivido el pasado 23 de agosto durante el empate a dos contra el Villarreal. Los silbidos fueron atronadores, los insultos constantes y el argentino se vio acorralado, más aún después de que fuera el único jugador que no acudiese a agradecer el apoyo a la afición, maniobra del Atlético para, en teoría, protegerlo, pese a que produjo lo contrario. Al menos, ahora parece que su entrenador, Simeone, está intentando cuidar a su discípulo, consciente de que si su Atleti quiere volver a aspirar a algún título , es imprescindible recuperar a Julián para la causa. «Yo soy muy claro: para mí la vida está llena de oportunidades. Y Julián tiene ahora una oportunidad. Muchas veces nos la pasamos juzgando y hay que preocuparse de hacerlo menos y aprender más. Espero que esto le haya servido como un aprendizaje. Que esté feliz y que, como le dijo ayer Futre, al que mando un abrazo, en un lindo vídeo, que lo haga marcando goles», explicó el argentino en rueda de prensa, un mensaje mucho más alentador que cuando justificó los cánticos contra su estrella («Muy respetuoso con nuestra gente», aseguró). Ahora, con sus compañeros y su técnico arropándole, toca ver de qué pasta está hecho Álvarez. Mientras, desde Barcelona insisten en que volverán a intentar su fichaje en enero . La rueda nunca deja de girar.