La Marina alemana dispara por primera vez misiles balísticos israelíes LORA desde la fragata Sachsen-Anhalt en una prueba en el Atlántico Norte

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Tenemos que hablar de la Marina alemana, y es que acaba de dar un golpe sobre la mesa en lo que a ataque a larga distancia se refiere. En unas maniobras en pleno Atlántico Norte, la fragata Sachsen-Anhalt (de la clase F125) lanzó con éxito al menos dos misiles balísticos LORA, un desarrollo de la compañía israelí Israel Aerospace Industries. Por ahora es solo un ensayo y Alemania no ha firmado ningún contrato de compra, pero la prueba demuestra algo muy importante: sus buques de superficie podrían empezar a golpear objetivos situados a cientos de kilómetros.Las imágenes que ha hecho públicas el Ministerio de Defensa alemán no dejan lugar a dudas; instalaron dos grandes plataformas de lanzamiento directamente sobre la cubierta y, poco después, se produjo el disparo. Todo formaba parte del programa de experimentación operativa (OPEX) de la Bundeswehr, en colaboración con su Centro de Innovación en Erding. Dos fragatas participaron en este despliegue entre Irlanda e Islandia, para el cual las autoridades ya habían emitido avisos de tráfico aéreo y marítimo con mes y medio de antelación.Una pesadilla para los radares enemigos por su velocidad y trayectoría Die Fregatte „Sachsen-Anhalt" (Klasse 125) hat im Nordatlantik mindestens zwei ballistische Raketen vom Typ LORA (IAI) verschossen – gestartet aus Kanistern auf dem Flugdeck. Die Erprobung erfolgte im Rahmen der OPEX-Serie. Video: Deutsche Marine pic.twitter.com/eV3yzjrcgg— Clemens Speer (@clemens_speer) September 2, 2026 Para el jefe de la fuerza naval alemana, el vicealmirante Jan Christian Kaack, se trata de algo histórico. Y no exagera. El sistema funcionó y aporta un radio de acción radicalmente superior a todo lo que Alemania suele tener en sus fragatas. Desde Israel Aerospace Industries confirmaron que ambos proyectiles cumplieron la trayectoria prevista e impactaron en el blanco con precisión. Es sí, como suele ocurrir con estos ensayos militares, ciertos detalles siguen bajo secreto: no sabemos la distancia exacta del disparo, el tipo de blanco que utilizaron ni el perfil de vuelo que adoptaron los proyectiles.Pero, ¿qué hace tan particular al LORA? Hablamos de un misil de algo más de cinco metros, tonelada y media de peso y un alcance que ronda entre los 90 y 430 kilómetros, según cómo se configure. Se guía combinando GPS y navegación inercial, lo que le permite errar por menos de diez metros. Frente a las defensas antiaéreas enemigas, plantea un gran problema: no viene pegado a las olas como un misil convencional, sino que cae desde la atmósfera superior a gran velocidad. Esa sinergía cinética terminal resulta devastadora, sobre todo si el objetivo es una estructura fortificada o un búnker.Ahora bien, del éxito de la prueba a tener el sistema operativo hay un trecho. Uno de los desafíos es que colocar los lanzadores en la cubierta inutiliza por completo las operaciones con helicópteros, algo inviable como solución definitiva en alta mar. Queda por ver si la Marina alemana piensa rediseñar las cuatro fragatas de la clase para hacerles hueco o si este ejercicio ha sido simplemente una prueba de concepto tecnológica. Alemania anuncia que se está rearmando para tener el Ejército "más fuerte de Europa"El segundo reto es operativo. El LORA no se diseñó pensando en atacar buques de guerra en movimiento. No lleva un cabezal de guiado que busque barcos de forma autónoma, lo que significa que sirve para bombardear posiciones fijas en tierra o blancos marítimos inmóviles, pero se quedaría corto frente a un destructor enemigo que maniobra a toda máquina, despliega guerra electrónica y dispara contramedidas.Un giro estratégico de Alemania hacia ataques de larga distancia Con todo, el uso principal para la Marina alemana podría estar en tierra firme. La guerra de Ucrania ha dejado una lección: quien no tiene pegada a larga distancia, no tiene capacidad de disuasión. La Bundeswehr lleva años asumiendo que necesita proyectar fuerza muy por detrás de las líneas del frente, y el LORA encajaría en ese puzle. Alemania ya tiene la vista puesta en los misiles de crucero Tomahawk para largas distancias; un sistema como LORA se situaría en un escalón intermedio, ofreciendo una respuesta mucho más rápida gracias a su trayectoria balística y con la ventaja de dispararse desde una plataforma naval móvil.Además, supondría redimir las fragatas F125. Fueron diseñadas casi como buques de presencia y estabilización para escenarios de baja intensidad, con mucho aguante en el mar, pero con una potencia de fuego bastante modesta. Equiparlas con esta tecnología les daría una segunda vida. Y no solo para ellas: Alemania podría trasladar esta experiencia a sus futuras fragatas F127 o a los buques no tripulados que proyecta como "arsenales flotantes". Dicho esto, es pronto para dar por hecho que la Marina alemana vaya a comprar el sistema a corto plazo.