Rusia ya tiene 32 satélites de Rassvet sin alcanzar los 800 kilómetros previstos. Los lanzó en dos tandas de 16 durante marzo y julio para empezar a construir su alternativa a Starlink, pero ninguno ha llegado todavía a la altitud operativa prevista y la mayoría se ha quedado alrededor de los 500 kilómetros.Según recoge Ars Technica a partir de los datos disponibles, Rassvet acumula al menos tres fallos completos entre sus primeras 32 unidades, alrededor de un 9,4 %, mientras que los Starlink actuales se mueven cerca del 0,01 %. Dicho de otra forma, hablamos de casi uno de cada diez frente a aproximadamente uno de cada 10.000.Starlink también empezó fallando, pero hoy está en el 0,01 % Antena de StarlinkY hay que tener en cuenta una cosa antes de sacar conclusiones rápidas: los primeros 60 prototipos de Starlink tuvieron aproximadamente un 5 % de fallos inmediatos y alrededor de un 13 % acumulado. En los siguientes 420 satélites bajaron al 3 %. Hoy hablamos de una tasa de fallo cercana al 0,01 % en los Starlink actuales.Rusia ya empezó a construir su propia red satelital con unas cifras bastante ambiciosas sobre la mesa: unos 300 satélites a finales de 2027 y 924 para 2035. El problema está en la pobre fiabilidad de los primeros 32 Rassvet, y varios ni siquiera consiguen completar las maniobras necesarias para subir de órbita.Del primer lote lanzado en marzo, 12 unidades han conseguido estabilizarse alrededor de los 500 kilómetros, mientras que una nunca maniobró y volvió a entrar en la atmósfera en junio. Otras dos llevan alrededor de dos meses sin ganar altura. El balance provisional deja una órbita estable para sólo 12 de los primeros 16 satélites.Los problemas de maniobra en cinco satélites del segundo lote tampoco ayudan. Once de las 16 unidades enviadas en julio estaban subiendo de forma apreciable a principios de agosto, según Anatoly Zak, pero tres dejaron de maniobrar después del primer intento y otras dos nunca empezaron a hacerlo, con estas últimas camino de reentrar.Rassvet necesita cientos de satélites, no sólo 32 Bureau 1440, responsable del proyecto, quiere acercarse a los 300 satélites antes de terminar 2027, y ahí es donde las cifras empiezan a pesar de verdad. La fabricación, lanzamiento y mantenimiento de cientos de naves es una exigencia muy distinta de ponerlas en el espacio: también tienen que elevar su órbita y seguir funcionando después.Yuri Borisov, exdirector de Roscosmos, admitía en 2023 que Rusia llegaba tarde a esta carrera. "Resultó que no estábamos preparados para esto", reconoció entonces. Si miramos el ritmo de producción, se entiende: desde la caída de la URSS hablamos de una producción de apenas unas pocas decenas de naves al año, muy lejos de lo que exige Rassvet.La prisa tiene además una explicación muy concreta. SpaceX bloqueó en febrero de 2026 las terminales Starlink no registradas utilizadas en Ucrania y Rassvet empezó a lanzar al mes siguiente. Para conseguir una cobertura casi continua sobre el país, Rusia todavía necesitaría otros 16 lanzamientos adicionales como los realizados hasta ahora, una escala bastante mayor que las dos misiones completadas.Eso no quiere decir que los satélites que funcionan sean inútiles. Los 12 que rondan los 500 kilómetros pasan sobre Ucrania dos veces al día y pueden abrir ventanas de comunicación de hasta 90 minutos. El ISW habla de una capacidad militar limitada durante esas ventanas y señala que Rassvet "todavía representa una amenaza para Ucrania" mediante sistemas no tripulados.Ucrania, además, ha atacado la fábrica de cohetes Soyuz y otras instalaciones relacionadas con la industria espacial rusa. Moscú, mientras tanto, también ha desarrollado sistemas para atacar Starlink. Según el ISW, existen posibles retrasos adicionales para Rassvet por los ataques ucranianos, precisamente cuando el proyecto necesita multiplicar sus lanzamientos para acercarse a una cobertura continua.