Sorogoyen responde a la gran pregunta de 'El ser querido': qué significan el blanco y negro y todos esos cambios de formato

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El ser querido ha llegado a los cines de España. En su primer fin de semana, la película de Rodrigo Sorogoyen con Javier Bardem y Victoria Luengo ha recaudado 600.378€ en taquilla colocándose en el sexto puesto del ranking de lo más visto. Está claro que el director de El reino ha vuelto a impactar al público, pero también ha dejado algunas preguntas en el aire a la salida de la sala.No solo intentar averiguar quién es Esteban Martínez (en quien algunos espectadores se han visto muy reflejados), o si hay alguna inspiración en la vida real para el cineasta interpretado por Bardem, que reconecta con su hija actriz (Luengo) después de 13 años y le ofrece un papel en su nueva película. El ser querido también genera desconcierto y ganas de conversación con el cambio constante de formatos de imagen a lo largo del relato.Hay secuencias rodadas en 35mm, otras en 65mm, 16mm, Súper 8, digital e incluso en vídeo MiniDV. Algunas partes son en color y otras en blanco y negro. Una multiplicidad de formatos que se van alternando de manera fluida en el montaje, sin aparentemente seguir ningún patrón. "No me entraba en la cabeza un solo estilo. ¿Por qué voy a rodar el cine solo en celuloide? ¿El cine es solo 35mm? No, también es 16mm, 8mm...", afirma el propio Sorogoyen sobre su decisión en el vídeo que puedes ver sobre estas líneas."Como El ser querido es una película que también va sobre el cine, y va sobre los relatos, sobre que no hay un solo relato sino varios, me vino a la cabeza contarlo de todas las maneras posibles", explica el cineasta, que en el vídeo está acompañado por el director de foto Álex de Pablo, el montador Alberto del Campo y los productores Eduardo Villanueva y Nacho Lavilla, que incide en el desafío que supuso tener todo el distinto equipamiento de cámara siempre disponible.¿Por qué hay partes en blanco y negro en 'El ser querido'?Lo que más puede llamar la atención a cualquier espectador es la aparición de planos en blanco y negro que, más allá del gesto estilístico, tienen una razón de ser. "Me lo tomé como si fuese una interferencia emocional", explica Sorogoyen."Cada vez que a Emilia o a Martínez les ocurría algo que tenía que ver con la historia emocional entre ellos dos, metíamos un plano en blanco y negro. Cuando dejan de ser el director y la actriz y son el padre y la hija, hay un plano o los que sean en blanco y negro", concluye.El director tuvo en cuenta que el baile de formatos fuera gradual a lo largo del metraje. "No quería que desde el principio fuese una locura. Empieza de una manera muy orgánica y natural, y poco a poco se va complicando estilísticamente porque en lo narrativo también se complica", razona. "Un in crescendo hasta llegar a la escena climática de la caballa, donde se vuelve todo una locura y me permito introducir todos los formatos y soportes posibles"."Me he permitido hacerlo, sé que es un riesgo y muchos espectadores no entrarán", admite Sorogoyen, pero finalmente prevalece el propósito que transmite De Pablo. "La intención es que, a pesar de esos cambios bruscos, el espectador se sienta a ver la película y se deje llevar", concluye.