Muchas personas sienten la obligación de tener bajo control todo lo que sucede en su vida. Una necesidad que se extiende a situaciones de las más cotidianas, como una llamada telefónica. En ese momento en el que hay que responder al instante y no es posible borrar lo que se dice sobre la marcha, a diferencia de los servicios de mensajería instantánea, existe el miedo al error , a quedarnos en blanco o a dar una respuesta que no sea la apropiada para el contexto. Detrás de este deseo de anticipar los acontecimientos también suele haber un temor profundo a sufrir un engaño o a que se aprovechen de la situación. Al planificar cada detalle de la llamada, la persona intenta construir un escudo protector que le permita prevenir cualquier trampa o mala intención de la otra parte. Por otro lado, existe también una fuerte presión por estar a la altura de las expectativas y dar siempre la imagen adecuada. Por eso, detrás de esta conducta hay una idea muy extendida: si lo prevés todo, estarás más seguro . El cerebro asocia la preparación con la tranquilidad y piensa que, si no ensayas, algo puede salir mal. Sin embargo, los expertos en psicología recuerdan que intentar prever cada palabra no elimina la ansiedad, sino que termina alimentando el propio problema sin que nos demos cuenta. La psicóloga María Martín-Gamero lo explica con claridad. «Puede que pienses que simplemente te estás preparando una conversación, en parte es verdad, pero esto no es una simple preparación. Es que estás intentando controlar todo lo que pueda pasar en esa conversación ». Martín-Gamero explica el problema que se esconde detrás de esta conducta: «Casi nunca las conversaciones reales siguen el guion que has ensayado. Y, además, cada vez que necesitas ensayar para tranquilizarte, tu cerebro aprende que llamar sin ensayar es peligroso , por lo que la próxima vez volverá a pedirte que hagas lo mismo». De esta manera, subraya, «sin darte cuenta, nunca te das la oportunidad de comprobar que eres perfectamente capaz de desenvolverte sin haber previsto todo lo que puede pasar en esa conversación », por lo que la psicóloga apunta que «el problema no va a ser ensayar la conversación, sino creer que necesitas tenerla controlada». Ante esta situación plantea una alternativa. «Elige una llamada que no sea especialmente importante y permítete no tener todas las respuestas preparadas. Observa qué pasa cuando improvisas un poco». Así, Martín-Gamero afirma que esa seguridad llega «cuando descubres que tienes recursos para manejarte» y no «cuando consigues controlar todas las conversaciones».