Científicos españoles llevaron cinco especies de esponjas a un puerto contaminado para descubrir cuál resistía. 455 días después, una no solo seguía viva: había empezado a moverse, regenerarse y clonarse por sí sola

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El experimento buscaba encontrar especies capaces de devolver parte de la vida a uno de los ambientes marinos más degradados. Chondrosia reniformis superó todas las expectativas: sobrevivió el 91,7% de los ejemplares y la población experimental pasó de 24 a 40 esponjas sin nuevos trasplantes.