Japón construye un gigante antimisiles de 12.000 toneladas: su radar SPY-7 y 128 celdas convertirán el ASEV en un crucero de hecho

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Japón está dando forma a uno de los buques de defensa antimisiles más grandes y ambiciosos de su historia reciente. El primero de los dos nuevos Ageis System Equipped Vessels (ASEV) que están construyendo ya deja ver una silueta imponente tras la instalación de su enorme mástil, que está diseñado para integrar el sofisticado radar AN/SPY(V)1. Con un desplazamiento estándar de unas 12 toneladas, estos buques se sitúan en una categoría de tamaño que deja atrás la cada vez más tradicional frontera entre destructor y crucero.El primer ASEV comenzó a construirse en julio de 2025 en los astilleros de Mitsubishi Heavy Industries en Nagasaki, mientras que el segundo entró en construcción en febrero de 2026 en las instalaciones de Japan Marine United en Isogo, cerca de Tokio. El Ministerio de Defensa japonés pretende que el primero entre en servicio antes de que termine el año fiscal 2027, mientras que el segundo debería hacerlo durante el siguiente ciclo fiscal. Su tamaño es considerable: alrededor de 189 metros de eslora y 25 metros de manga.Un radar gigantesco para detectar amenazas a larga distancia Japanese are very fast with ship building. March 26 and today. ASEV-class destroyer. 190 m hull, SPY-7 Aegis, 128cell Mk 41 VLS. SM-3 for ballistic missiles, SM-6, plus Japan’s long range Type 12 SSM. pic.twitter.com/RQZixtqWwe— 信濃 Æýà (@Shinano_AEya) August 30, 2026 Si hay un elemento que llama la atención sobre el resto, es su gigantesco mástil. Contará con un sistema de antenas electrónicamente orientables derivado del radar terrestre Long Range Discrimination Radar estadounidense. El buque contará con cuatro grandes paneles fijos, cada uno de ellos de varios metros de altura, destinados a proporcionar una vigilancia permanente en todas las direcciones. Su posición elevada permitirá obtener una línea de visión más despejada hacia el horizonte, algo importante frente a misiles de crucero y drones que vuelan a baja altura.El radar será el corazón del sistema antimisiles del ASEV. Japón afirma que el AN/SPY-7(V) 1 ofrece una capacidad de seguimiento muy superior a la de los antiguos AN/SPY-1 que equipan buena parte de sus destructores Aegis. El objetivo es poder detectar y seguir simultáneamente múltiples amenazas balísticas, incluidas aquellas que utilizan trayectorias complejas. Para procesar toda la información, el buque necesitará además un buen sistema de suministro de energía y de refrigeración, que sea capaz de mantener funcionando todos los equipos electrónicos durante largos periodos de tiempo.Toda esa capacidad de detección estará integrada con el sistema de combate Aegis y con una dotación de 128 celdas de lanzamiento vertical (VLS). Podrán emplearse misiles SM-3, destinados principalmente a interceptar misiles balísticos durante la fase intermedia de su trayectoria, y SM-6, capaces de desempeñar funciones de defensa aérea y de interceptación contra determinados misiles. Japón también participa en el desarrollo del Glide Phase Interceptor, concebido para enfrentarse a aeronaves hipersónicas. El ASEV no pasa desapercibido por su tamañoAhora bien, este buque no solo estará especializado en interceptar misiles balísticos. También se contempla ampliar progresivamente sus capacidades. Sobre 2032 está prevista la incorporación de misiones de crucero Tomahawk y una versión de mayor alcance del misil antibuque Type 12. De esta manera, los dos grandes buques podrán pasar de desempeñar principalmente una función defensiva a disponer también de una considerable capacidad de ataque de largo alcance contra objetivos terrestres y marítimos. La lucha contra drones será otra de las áreas donde Japón quiere reforzar. El gran espacio disponible a bordo permitirá incorporar en el futuro armas de energía dirigida, incluidos sistemas láser de alta potencia destinados a hacer frente a trajes de enjambres de drones. Esta evolución refleja los cambios profundos de las fuerzas navales de la actualidad: los grandes buques ya no tienen que enfrentarse únicamente a aviones o misiles, sino también a drones capaces de saturar sus defensas.