Sarah Ferguson prepara su regreso a Reino Unido después de pasar varios meses fuera del país. La exduquesa de York, alejada del foco desde que abandonó Royal Lodge junto a su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor, está a punto de iniciar una nueva etapa en una vivienda situada en los condados próximos a Londres. Sin embargo, hay un detalle que ha llamado especialmente la atención. Según publicó 'The Sun', Ferguson se instalará en una propiedad de alquiler de seis habitaciones situada en una urbanización privada y cuyo precio ronda las 10.000 libras mensuales, unos 11.700 euros. Una cantidad que ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que persigue a Sarah Ferguson desde hace años: ¿de dónde procede actualmente el dinero que le permite mantener este nivel de vida? Y entre las posibles respuestas aparece un nombre que ha vuelto a situarse en el centro de la historia: Paddy McNally, su antiguo novio y uno de los grandes magnates de la Fórmula 1, fallecido este año y cuya fortuna se ha estimado en unos 600 millones de libras. El regreso de Sarah Ferguson se produce después de varios meses fuera de Reino Unido. La exduquesa de York abandonó Royal Lodge a comienzos de 2026, poniendo fin a una etapa de dos décadas vinculada a la residencia de Windsor que compartió con Andrés Mountbatten-Windsor incluso después de su divorcio. Desde entonces, Ferguson ha mantenido un perfil especialmente bajo. Durante estos meses se la ha situado en diferentes puntos de Europa, entre ellos Austria y Suiza, donde llegó a permanecer en un chalet de Verbier que había pertenecido a Paddy McNally, con quien mantuvo una relación en el pasado. Ahora prepara su regreso a Inglaterra y lo hará con una nueva residencia. Según informó 'The Sun', la propiedad cuenta con seis dormitorios, tres cuartos de baño y un anexo independiente, aunque no se ha revelado su ubicación exacta. La cifra del alquiler, sin embargo, es lo que ha generado mayor sorpresa. Son unas 10.000 libras al mes, un desembolso anual de 120.000 libras solo en vivienda, al que habría que sumar el resto de gastos derivados de mantener una propiedad de estas características. Las finanzas de Sarah Ferguson han sido objeto de atención durante décadas. La exduquesa ha atravesado diferentes dificultades económicas y, en los últimos meses, varias informaciones han vuelto a situar su situación financiera bajo la lupa. En febrero de este año, seis empresas vinculadas a Ferguson fueron objeto de procesos para dejar de operar o ser eliminadas del registro, según la información recogida en documentos empresariales británicos. Algunas de ellas apenas registraban actividad comercial reciente. A esto se suma que actualmente no se conoce una actividad profesional estable que, por sí sola, explique públicamente un desembolso mensual de este nivel. Ferguson ha desarrollado durante años diferentes proyectos empresariales y también una larga carrera como escritora, con más de medio centenar de libros publicados, pero su situación económica continúa rodeada de incógnitas. Y es precisamente en este punto donde vuelve a aparecer Paddy McNally. McNally fue una de las figuras más influyentes del negocio de la Fórmula 1 y mantuvo una relación sentimental con Sarah Ferguson. Con el paso de los años, ambos conservaron una estrecha relación, hasta el punto de que la exduquesa encontró refugio en una de sus propiedades tras abandonar Royal Lodge. El empresario falleció a principios de 2026 y diferentes informaciones han situado su fortuna en torno a los 600 millones de libras. Una cifra que inevitablemente ha generado preguntas sobre si Ferguson podría haber recibido parte de su patrimonio. Sin embargo, aquí conviene hacer una distinción importante: no existe confirmación pública de que Sarah Ferguson haya heredado dinero de Paddy McNally. Por el momento, no se ha hecho público ningún documento que confirme que la exduquesa sea beneficiaria de una parte de su fortuna. Por tanto, los 600 millones del magnate son, de momento, una de las grandes incógnitas que rodean la nueva situación económica de Ferguson, pero no una explicación confirmada para su nuevo nivel de gastos. La posible herencia no es el único elemento que podría explicar la liquidez de la que dispone Sarah Ferguson. La exduquesa también realizó movimientos importantes con su patrimonio inmobiliario antes de abandonar Royal Lodge. En 2025 salió a la luz la venta de una propiedad que Ferguson tenía en el exclusivo barrio londinense de Belgravia y que había adquirido apenas unos años antes como inversión. La operación le permitió recuperar una importante cantidad de dinero, aunque la vivienda se habría vendido por debajo del precio de adquisición. Ese dinero podría haberle proporcionado un importante colchón económico para afrontar sus gastos, aunque tampoco permite saber cuál es actualmente su situación financiera ni cuánto tiempo podría mantener un alquiler de estas características. A sus ingresos patrimoniales se suma, además, su actividad como escritora. Sarah Ferguson ha publicado decenas de títulos a lo largo de su carrera, desde libros infantiles hasta ficción histórica, aunque parte de sus proyectos profesionales se han visto afectados por el deterioro de su imagen pública durante el último año. El debate sobre el dinero no es nuevo para Sarah Ferguson. Durante años, su nombre ha estado asociado a problemas económicos y a importantes deudas, una situación que ella misma ha tenido que afrontar en diferentes etapas de su vida. Por eso, el anuncio de su nueva casa ha despertado tantas preguntas. Después de meses fuera de Reino Unido y de un periodo en el que varias de sus empresas vinculadas dejaron de operar, la exduquesa está a punto de regresar con una vivienda cuyo alquiler no pasa precisamente desapercibido. Por ahora, no hay una respuesta oficial a la pregunta de cómo financia Sarah Ferguson esta nueva etapa. Puede haber diferentes explicaciones: sus recursos procedentes de operaciones inmobiliarias, ingresos acumulados por sus actividades profesionales o, como se ha especulado, una posible vinculación con la herencia de McNally. Pero de esta última posibilidad no existe confirmación pública. Y hasta que la haya, la historia de los 600 millones del antiguo novio de Sarah Ferguson seguirá siendo exactamente eso: la gran incógnita detrás de su regreso a Reino Unido y de una casa que le costará cerca de 12.000 euros al mes.