Durante casi mil años, la historia que cuenta el Tapiz de Bayeux ha sido la de un viaje en una sola dirección. En 1066, Guillermo, duque de Normandía, cruzó el canal de la Mancha para disputar a Harold Godwinson la corona inglesa, una conquista que quedó narrada para la posteridad en sus casi setenta metros de lino bordado. Ahora es la propia obra la que ha recorrido el camino entre Normandía e Inglaterra y su llegada a Londres plantea algunas de las cuestiones que más inquietan hoy a los grandes museos europeos. Hasta dónde puede viajar una obra extraordinariamente frágil, cuánto debe pesar la diplomacia frente a los criterios de conservación y qué significa defender la circulación internacional del patrimonio... Ver Más