La guerra en Oriente Medio ha supuesto una sacudida que ha puesto patas arriba los mercados energéticos. Los precios del petróleo se han instalado en una volatilidad casi constante al calor de la mayor o menor tensión en la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán. Y los combustibles llevan meses marcando precios al alza de manera casi constante, especialmente en el caso del gasóleo, y sólo se han visto aliviados por las medidas extraordinarias adoptadas por el Gobierno para paliar el golpe.Seguir leyendo....