Durante décadas, la microbiología repitió que «todo está en todas partes». La Antártida acaba de romper esa regla: el 90% de sus cepas no apareció en ningún otro lugar y una bota sucia podría ponerlas en riesgo
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El hallazgo convierte al continente helado en una especie de isla evolutiva microscópica. Estas bacterias crecen lentamente, resisten condiciones extremas y cuestionan la idea de que los microorganismos no entienden de fronteras.