Hay ruidos que parecen pequeños hasta que se repiten todos los días. Una puerta que se cierra con fuerza, un golpe seco en el rellano, el temblor de una pared o el sobresalto de madrugada pueden acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla para quien vive al lado, encima o debajo. El problema no siempre está en un ruido largo, sino en su intensidad y en el momento en el que se produce.Seguir leyendo....