El 10 de diciembre de 1956, mientras Estados Unidos elegía apenas por segunda vez a Dwight Eisenhower como presidente, el biólogo Chandler Robbins caminaba entre miles de nidos de albatros en un atolón remoto del Pacífico. Colocó una anilla metálica en la pata de una hembra adulta que incubaba un huevo, anotó el número y siguió con su trabajo. Setenta años después, esa misma ave sigue viva, sigue volviendo al mismo lugar, y sigue poniendo huevos