La energía nuclear vuelve a ser noticia, y es que el Ejército de Estados Unidos ha autorizado la construcción y despliegue de hasta veinte microrreactores nucleares en varias bases militares del país, en una iniciativa que persigue un doble objetivo: reforzar la seguridad energética de las instalaciones militares y contribuir al desarrollo de una nueva industria nuclear estadounidense. El anuncio, llevado a cabo el 26 de agosto, se enmarca en el programa Janus. Esta apuesta del Ejército no se limita a proporcionar energía a instalaciones militares remotas, donde las dificultades logísticas hacen atractivas las fuentes de generación independientes. También contempla bases tradicionales que actualmente dependen de redes eléctricas civiles. Para estas instalaciones, los microrreactores podrían proporcionar una fuente de electricidad capaz de operar durante largos periodos, reduciendo la dependencia de unas redes que se enfrentan a una creciente presión y a posibles interrupciones del suministro.Cinco empresas competirán para desarrollar los futuros microrreactores El programa Janus tiene además una importante dimensión a nivel industrial. El Ejército ha seleccionado cinco empresas para realizar las evaluaciones relacionadas con el emplazamiento y el despliegue de los futuros reactores: BWXT Advanced Technologies, Westinghouse Government Services, Radiant Industries, General Atomics Electromagnetic Systems y Antares Nuclear. La participación de varias compañías permitirá evaluar diferentes tecnologías y conceptos de microrreactores, con el objetivo de identificar aquellos sistemas que sean capaces de combinar fiabilidad, seguridad y costes competitivos.Una de las principales ventajas de estos reactores es su diseño orientado a la fabricación industrial. En lugar de construir una gran central nuclear directamente en su emplazamiento, los microrreactores pueden fabricarse en instalaciones especializadas y posteriormente transportarse hasta el lugar donde serán instalados. Este modelo podría contribuir a reducir algunos de los problemas que han afectado históricamente a los nuevos proyectos nucleares estadounidenses, como los elevados costes, los largos plazos de construcción y la complejidad de los procesos regulatorios.El ámbito militar también ofrece unas condiciones particulares. Las Fuerzas Armadas estadounidenses cuentan con marcos regulatorios específicos y un mayor margen de actuación para desarrollar instalaciones destinadas a sus propias necesidades. Esto convierte a las bases militares en un entorno potencialmente favorable para probar tecnologías nucleares que posteriormente podrían encontrar un uso en el mercado civil. Sin uranio ni fisión: arranca el reactor de plomo que podría cambiar la energíaLos veinte microrreactores previstos se desplegarían en cinco de nueve emplazamientos candidatos. Entre ellos figuran Fort Bragg, en Carolina del Norte; Fort Benning, en Georgia; Fort Drum, en Nueva York; Fort Campbell, en Kentucky; Fort Hood, en Texas; Fort Wainwright, en Alaska; Holston Army Ammunition Plant, en Tennessee; Joint Base Lewis-McChord, en Washington y Redstone Arsenal, en Alabama.Si se mantiene el calendario previsto, los primeros despliegues podrían comenzar entre 2028 y 2030. El proyecto pretende ir más allá de una simple demostración tecnológica. Según Jeff Waksman, principal subsecretario adjunto del Ejército para Instalaciones, Energía y Medio Ambiente, el objetivo es desarrollar sistemas capaces de producir electricidad durante años y con elevados factores de capacidad.