El antecedente del incendio del pabellón de los Descubrimientos en la Expo del 92 sobrevoló en Los Remedios

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El incendio que se ha registrado este miércoles en uno de los edificios del complejo Vera Sevilla, ha traído a la memoria de los presentes en el barrio de Los Remedios otro caso en la capital hispalense donde las llamas se adelantaron a la inauguración. El 18 de febrero de 1992 , dos meses antes de la inauguración de la Expo, el pabellón de los Descubrimientos quedó arrasado por las llamas tras prolongarse el fuego durante más de tres horas debido a una chispa de soldadura. El edificio de casi 10.000 metros cuadrados estaba destinado a ser uno de los más emblemáticos de la muestra de la Isla de la Cartuja. Obra del arquitecto Javier Feduchi, estaba situado en la parcela en la que actualmente se está levantando el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea. La estructura era de acero y hierro, con una base rectangular formada por 15 torres metálicas de siete plantas que se conectaban entre sí mediante puentes y entre las torres quedaban ocho espacios cúbicos. Sus contenidos expositivos habían sido diseñados por los franceses Jean Pierre Duval y Francois Confino y a dos meses de su inauguración, se trabajaba en obras menores de decoración y puesta a punto. Las llamas dejaron al edificio en un estado irrecuperable y las pérdidas se cifraron en más de 3.000 millones de pesetas. Solo sobrevivió el cine Omnimax , el primero con pantalla 360 Imax en España; que bien hubiera servido este verano para ver la Odisea de Nolan tal y como fue concebida por su director. Como la sala iba a estar funcionando, se decidió que dejar el edificio calcinado probablemente no era la mejor opción. Fue entonces cuando se decidió contratar al artista Eduardo Arroyo, quien venía haciendo desde hacía algunos años una serie de experiencias plásticas en torno a los deshollinadores . Consistía en chapas de siluetas de hombres con chistera y baqueta junto con escaleras que habían sido utilizadas en los trabajos de la Expo, cubrieron los restos calcinados del pabellón. Trece años aguantó lo que quedaba del pabellón, que no sirvió para más que dar cobijo a una discoteca y una zona de ocio en su sótano diáfano. En julio de 2004 el cine fue desmontado y trasladado a la ciudad francesa de Poitiers tras echar el cierre en 1999 debido a problemas económicos. Y un año después, se decidió que el edificio sería derribado. Los informes técnicos señalaban que se encontraba en ruina técnica, por lo que su reparación sería más costosa que su sustitución. Tampoco estaba catalogado como patrimonio y según publicó este periódico, dichos documentos lo calificaban como «sin interés social o cultural». Ante la noticia de que el edificio se tiraría abajo, Arroyo se resistió que también así desapareciera su obra. La solución fue colocar una estatua de acero corten de varios metros de altura junto al Edificio Expo, en la esquina de la calle Inca Garcilaso con Francisco de Montesinos, donde todavía permanece. Aunque fue el más devastador, no fue el único fuego que sorprendió a Sevilla poco tiempo antes de la inauguración de la Exposición. Tan solo tres días antes, el 17 de abril de 1992, un incendio fue declarado en el pabellón del Pacífico Sur . El espacio, uno de los más pequeños de la muestra, dedicado a Papúa Nueva Guinea, Fiji, Kiribati y Vanuatu, estaba formado por cabañas de madera y paja que no tardaron en arder cuando se registró un problema de soldadura. No obstante, fue reconstruido e inaugurado en el mes de julio y los actos que estaban previstos que albergara hasta entonces fueron reubicados en otros pabellones.