Edición original: The Last Driver #1 (Image Comics, 2026)Guion: Sean Gordon MurphyDibujo: Sean Gordon MurphyEntintado: Sean Gordon MurphyColor: Simon GoughFormato: Grapa. 32 páginas. 3,99$La resistencia analógicaHace más de dos años que no teníamos noticias de Sean Gordon Murphy, desde su versión de El Zorro. Claramente algo estaba tramando. El pasado mes de agosto llegó por fin la novedad que tenía entre manos este destacado autor, y llega con sus particularidades. The Last Driver es el título de la nueva miniserie, que constará de cinco entregas, y se postula desafiante tanto a nivel de formato como de contenido. Comenzando por esto último, el cómic nos introduce a Clutch, un forajido que se caracteriza por ser la última persona de la civilización norteamericana que conduce automóviles de manera tradicional: con el volante entre sus manos, los pies en los pedales, cambiando las velocidades manualmente. El contexto es un futuro no tan lejano en el que se creó una red para el transporte, bajo el acrónimo de GRID: Grand Robotic Implementation Drive. Por encima de esta circulan los vehículos de manera por completo automática, prohibiéndose por completo la conducción de coches. Sólo por eso el protagonista vive fuera de la ley, pero además ha incursionado en actividades de contrabando. Situados en este universo de ficción, que el autor postula de una manera que no lo hace tan improbable, comenzará a desarrollarse la historia de The Last Driver que utilizará la cualidad de conductor de Clutch como motor esencial para la narración aunque no sea el centro mismo de la trama. En un Chevrolet Corvette Stingray que le facilitan especialmente para la ocasión, deberá conducir a su nieta para que le realicen un trasplante que le salvará la vida. Deliberadamente omito en esta reseña detalles que hacen a la historia con una serie de personajes y de subtramas que la justifican, con un cierto mensaje contra las corporaciones de los nuevos gigantes tecnológicos y el efecto que ha generado en nuestra sociedad actual el uso y abuso de estas nuevas tecnologías. El planteo de Sean Gordon Murphy lo lleva a cruzar límites que por ahora parecen ficticios, pero probables, postulando una Segunda Guerra Civil que se disputa en línea, en plataformas digitales, dividiendo a la población con el uso de algoritmos e inteligencias artificiales que derivó en la imposición de tiranías encabezadas por los Barones del Dinero. En consonancia con este, el protagonista es también un defensor de lo analógico sobre el avance absoluto de la hegemonía digital, no limitándose únicamente al conducir automóviles de manera manual. Este contenido se relaciona también con la particularidad del formato de The Last Driver. La primera impresión de la portada (al menos las principales) indica que se trata de un comicbook norteamericano como cualquier otro, pero al abrirlo se trata de un cómic de lectura horizontal que remite a clásicos del medio, desde las tiras de los periódicos hasta El Eternauta (si me permiten el argentinismo, apoyándome en la difusión casi universal que tuvo esta obra de la década de 1950). Si bien es un formato que en algunos circuitos sigue utilizándose, para el mainstream norteamericano es desafiante y disruptivo. Tanto es así que, como decíamos, el formato de portada sigue siendo vertical para su presentación al mercado y no quedar relegado en bateas, aunque también ofrece una variante horizontal (a mi juicio y parecer, más justa y verdadera con el contenido). Por debajo del alegato sobre lo analógico, y la decisión de formato artístico, también considero consecuente con la obra la motivación inicial del autor para abordar este proyecto: los automóviles son lo que más le gusta dibujar. Impulso primario de un niño entusiasta de estos objetos que lo quiere dibujar sin parar. Creó la excusa perfecta con este cómic, brindándole el protagonismo total y el espacio para lucirse con las páginas horizontales. Lo mejor• La audacia artística y editorial de apostar por el formato apaisado en el mainstream norteamericano.• Se nota el disfrute genuino del autor dibujando automóviles, y eso contagia energía a cada página.Lo peor• La portada vertical traiciona parcialmente la propuesta horizontal del interior.