Carlos Echeverría, profesor y especialista en Seguridad y Defensa, hace una gran advertencia sobre la tecnología militar de España: «la disuasión no es militarismo, la disuasión es una herramienta para evitar la guerra»

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El norte de África atraviesa un momento de máxima tensión geopolítica que salpica de lleno a las fronteras europeas. Las recientes movilizaciones sociales contra el Gobierno de Mohamed VI han sacado a la luz la profunda inestabilidad interna que atraviesa Marruecos. Lejos de replegarse, Rabat optó por responder a esta crisis doméstica pisando el acelerador en el exterior y reforzando su arsenal militar a un ritmo vertiginoso.Esta huida hacia adelante en el plano armamentístico altera por completo el frágil equilibrio de fuerzas en el Magreb. La carrera militar marroquí persigue un objetivo claro de dominación regional, pero sus ondas expansivas chocan frontalmente con los intereses estratégicos de sus vecinos del norte. A ello se suma el riesgo evidente de perder la ventaja estratégica en la zona.El factor diferencial de esta nueva escalada bélica reside en los socios elegidos por el reino alauita. El acercamiento militar entre Marruecos e Israel supone un cambio de paradigma en la región, un pacto que dota a las fuerzas armadas marroquíes de tecnología puntera. Esta alianza estratégica, analizada recientemente en el programa 'La Linterna' de la Cadena COPE, encendió las luces rojas entre los expertos en seguridad nacional.El impacto directo en la frontera surDurante su intervención radiofónica, el director del Observatorio de Ceuta y Melilla, Carlos Echeverría, lanzó una advertencia rotunda sobre las consecuencias de este eje. El experto subrayó que el reforzamiento de los arsenales marroquíes debe preocupar a España de forma directa, especialmente si este salto cualitativo llega a poner en cuestión la capacidad de disuasión nacional en los territorios norteafricanos.La carrera armamentística frente a ArgeliaEl rearme de Rabat no se produce en el vacío. Marruecos y Argelia están inmersos en una feroz pugna por la hegemonía del norte de África. Ambos países acumulan material bélico en una escalada de tensión que, aunque teóricamente busca la neutralización mutua, genera daños colaterales inevitables. Al tratarse de un vecino inmediato, España sufre las consecuencias de esta acumulación de armamento a escasos kilómetros de su territorio.La necesidad de mantener una postura firme resulta imperativa para evitar cualquier tipo de presión territorial. Como apuntó Echeverría en su análisis, la disuasión es una herramienta fundamental para evitar la guerra, lejos de constituir un mero militarismo. Mantener esa ventaja disuasoria representa la única garantía de paz en estos momentos.Inestabilidad interna bajo el reinado de Mohamed VIEl contraste entre la fortaleza militar exhibida hacia el exterior y la debilidad política interna resulta revelador. Mientras los despachos de Rabat firman millonarios contratos de defensa con la industria israelí, las calles marroquíes evidencian un descontento creciente de los jóvenes con la gestión del monarca. El profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid, Ignacio Gutiérrez de Terán, abordó también esta fractura social que amenaza con desestabilizar el país magrebí desde sus cimientos.La historia demuestra que los regímenes acorralados por protestas internas suelen buscar válvulas de escape en la política exterior. Un Marruecos fuertemente armado y socialmente inestable representa un polvorín que obliga a España a recalibrar su estrategia de defensa. La pasividad ante este rearme masivo en el Magreb dejó de ser una opción viable para garantizar la seguridad nacional.