Hace mucho que la neurociencia trata de entender qué es la mente o de dónde nace nuestro comportamiento. El filósofo René Descartes separaba cuerpo y alma, alejando la naturaleza “autómata” animal del escalafón superior humano, donde la voluntad, defendía él, rige al margen de las leyes de la mecánica. Sin embargo, se empeñó en encontrar la estructura anatómica donde ambas partes confluyeran, para poder explicar cómo ordenamos a nuestro cuerpo que eche a correr o beba un vaso de agua. Desde sus limitados conocimientos de anatomía, decidió, erróneamente, que dicho centro de mando se encontraba en “la más interior de las partes del cerebro”, la glándula pineal.Seguir leyendo