Trabajadoras domésticas en Colombia están siendo contratadas por menos días: esta es la nueva tendencia

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Trabajadoras domésticas en Colombia están siendo contratadas por menos días: esta es la nueva tendenciaPara miles de hogares colombianos, contratar a una trabajadora doméstica es una decisión que hace parte de la organización cotidiana de la familia. Pero detrás de esa relación laboral hay un mercado que está cambiando: cada vez más trabajadoras están siendo contratadas por días y, en algunos casos, durante menos horas, mientras la informalidad continúa en niveles muy elevados.Lea también: Estos son los 10 trabajos que la inteligencia artificial reemplazaría primero en Colombia: varios cambiarían desde 2027El fenómeno puede pasar inadvertido para un hogar que simplemente decide reducir de cuatro a dos días por semana el servicio que necesita. Sin embargo, cuando ese comportamiento se repite entre numerosos empleadores, puede tener consecuencias sobre los ingresos, la estabilidad laboral y el acceso a la protección social de las trabajadoras.Los datos analizados por la Universidad del Rosario, Comfama, Enlace Operativo, Hogarú, Symplifica y la Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico muestran precisamente ese cambio en la manera en que los hogares están contratando. La contratación por días pasó de 42,8 % en 2025 a 51,3 % durante el primer semestre de 2026, mientras los contratos de tiempo completo bajaron de 57,2 % a 48,7 %.La cifra no significa que más de la mitad de las trabajadoras haya perdido su empleo. El punto es distinto: una parte del mercado está pasando de jornadas completas a esquemas con menos días de trabajo.Contratar por días gana terreno en ColombiaLos datos suministrados por Symplifica permiten observar con claridad la modificación en las modalidades de contratación. En 2025, los contratos de tiempo completo representaban el 57,2 % de los casos analizados, mientras que los contratos por días correspondían al 42,8 %. Un año después, la relación prácticamente se invirtió: los contratos de tiempo completo pasaron a 48,7 % y los contratos por días alcanzaron 51,3 %.Hogarú también reportó una reducción en la intensidad de los servicios contratados. En conjunto, la información de ambas organizaciones apunta a que algunos hogares no necesariamente están dejando de contratar a una trabajadora, sino reduciendo la cantidad de días u horas que requieren sus servicios.Esto genera una diferencia importante para entender el fenómeno. Una trabajadora puede continuar apareciendo como ocupada, pero recibir menos ingresos porque trabaja menos días durante el mes.Además, no todos los casos responden necesariamente a una decisión del empleador. Parte de las trabajadoras busca voluntariamente jornadas más cortas por razones personales o familiares. El reto para los investigadores está en determinar cuándo esa flexibilidad responde a una decisión de la trabajadora y cuándo es consecuencia de una menor demanda que termina trasladando el ajuste a sus ingresos.El trabajo doméstico sigue marcado por una alta informalidadEl cambio en los días contratados ocurre sobre una estructura laboral que ya presenta una vulnerabilidad importante. La informalidad del trabajo doméstico superó el 87 % durante los primeros trimestres de 2024, 2025 y 2026, mientras que en el resto del mercado laboral se ubicó cerca del 45 %.Puede interesarle: El factor que puede hacer que gane hasta 50% más de salario: muchos trabajadores lo están dejando pasarEsto tiene consecuencias que van más allá de recibir un pago mensual. Los datos muestran que una parte importante de las trabajadoras está afiliada al sistema de salud, pero es mucho menor la proporción que cuenta simultáneamente con salud, pensión y riesgos laborales.Por eso, una reducción de los días o de las horas contratadas puede terminar afectando no solamente el ingreso disponible de una trabajadora, sino también su estabilidad y sus posibilidades de contar con protección social.En este punto aparece uno de los principales desafíos del sector: que una reducción de la jornada no termine convirtiéndose también en una pérdida de derechos laborales.¿Cuántas personas trabajan en el servicio doméstico en Colombia?Otro dato que llamó la atención de los investigadores corresponde al comportamiento de la ocupación durante marzo. De acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), en marzo de 2026 había cerca de 704.000 personas ocupadas en la categoría de empleo doméstico, frente a aproximadamente 789.000 en marzo de 2025. La diferencia es de alrededor de 85.000 personas menos en un año.Sin embargo, este dato requiere cautela. En abril se registró una recuperación del empleo doméstico frente al mismo mes del año anterior, por lo que todavía no es posible afirmar que esos puestos se hayan destruido permanentemente.Andrés García Suaza, decano de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad del Rosario, lo explicó así: “La evidencia permite identificar una caída puntual de la ocupación, pero no establecer todavía si las personas dejaron definitivamente el trabajo doméstico, si redujeron sus jornadas o si se desplazaron hacia otras actividades”.Por eso, los investigadores plantean tres posibilidades que incluso pueden estar ocurriendo al mismo tiempo: pérdida de empleo, reducción de la formalización y desplazamiento hacia otras ocupaciones o categorías laborales.El costo de contratar una trabajadora doméstica también aparece en la discusiónEntre las barreras identificadas para avanzar en la formalización aparecen el desconocimiento de los mecanismos existentes, los costos asociados a la contratación y un factor cultural que todavía lleva a algunas personas a considerar el trabajo doméstico como una “ayuda”, en lugar de reconocerlo como una relación laboral con derechos.La situación también presenta diferencias entre ciudades. Enlace Operativo encontró que Bogotá y Medellín tienen niveles de formalización superiores al promedio nacional, lo que abre la discusión sobre qué factores institucionales, económicos y culturales explican ese mejor desempeño.Comfama, por su parte, reportó una reducción de 728 afiliaciones frente a abril de 2025. Este comportamiento se suma a un deterioro que el sector viene registrando desde la pandemia.La Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico incorporó además la perspectiva de las trabajadoras y alertó sobre situaciones en las que algunas empleadoras estarían buscando reducir costos trasladándolas hacia el régimen subsidiado de salud.Una de las preguntas que deja abierta el análisis es si el incremento del salario mínimo tuvo alguna incidencia en las decisiones de contratación. El salario mínimo aumentó 23 % para 2026, pero el ingreso promedio de las trabajadoras domésticas aumentó en términos nominales por debajo de ese incremento. Al mismo tiempo, aumentó la proporción de trabajadoras con ingresos inferiores a un salario mínimo.También puede leer: Empleos en Bogotá para personas sin experiencia: estos son los perfiles y así puede postularseLos datos empresariales también muestran una reducción de la demanda y de la intensidad de los servicios contratados en algunos segmentos. Sin embargo, los investigadores son cuidadosos: no existe evidencia suficiente para afirmar que el aumento del salario mínimo sea el responsable de la caída puntual del empleo o del aumento de la contratación por días.El comportamiento puede estar relacionado también con otros factores económicos, estacionales y propios de la dinámica del sector. Esto resulta clave para no interpretar el aumento del salario mínimo como una explicación definitiva de lo que está ocurriendo.