Ministro de Hacienda, Miguel Gómez, (izq) y presidente del CARF, Juan Carlos Ramírez (der).Fotos: Prensa Presidencia y CARF.El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que el panorama de las finanzas públicas de Colombia es sustancialmente más sombrío de lo que el Gobierno reconoció en el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027, pues sus proyecciones muestran niveles de déficit y endeudamiento que superan las estimaciones oficiales.El presidente del CARF, Juan Carlos Ramírez, señaló en el Congreso Nacional de Exportadores de Analdex que «el escenario fiscal de mediano plazo está condicionado a decisiones de política que hoy se desconocen», esto en medio de un momento crítico, marcado por las rigideces del gasto y el costo imprevisto de la emergencia económica derivada del terremoto del 10 de agosto.El sinceramiento de las cuentas públicas del ministro de Hacienda, Miguel Gómez, luce optimista cuando se contrasta con las estimaciones del CARF. De hecho, para el organismo, el presupuesto del otro año está estructuralmente desfinanciado.Fuente: CARF.La presentación de Ramírez muestra que la exclusión de $30,2 billones de ingresos extraordinarios inciertos deja las apropiaciones sin fuentes de ingresos corrientes suficientes para cubrirlas. Como consecuencia, incluso con la activación de la cláusula de escape, las expectativas sobre el balance primario se han deteriorado progresivamente.Y es que mientras el Ministerio de Hacienda calcula que el déficit total para este año cerrará en un elevado 7,2 % del PIB ($143,9 billones), el escenario central del CARF proyecta que el desajuste escalará hasta el 7,8 % del PIB ($156,5 billones). Esto representa una diferencia de 0,6 puntos porcentuales (pp) del PIB, equivalente a un hueco adicional de $12,5 billones.El desajuste se repite en el balance primario (ingresos menos gastos sin intereses). El Gobierno estima que cerrará en 3,3 % del PIB ($67,3 billones), pero el CARF calcula que se ubicará en 3,9 % del PIB ($77,7 billones). La diferencia de 0,6 pp representa un desvío de $10,3 billones frente a la meta oficial.Fuente: CARF.Por otro lado, para el próximo año, el MinHacienda prevé que el stock de deuda neta del Gobierno Central suba al 66,2 % del PIB. No obstante, el CARF proyecta que la deuda neta alcanzará un 67,3 % del PIB, una estimación que construyó partiendo del supuesto de que se reduzca el balance primario. Pero advierte que, si el Ejecutivo no logra cumplir con su plan de ajuste estructural, la deuda neta podría desbordarse hacia el límite legal de la Regla Fiscal (71 % del PIB).Inflexibilidad estructural y la carga de los interesesEl análisis del CARF expone que el origen de este persistente desequilibrio fiscal es de carácter estructural, debido a que los gastos han crecido mucho más que los ingresos. Colombia se ha convertido en un caso atípico en la región: mientras que entre 2019 y 2026 el gasto primario de los países pares de la Alianza del Pacífico se contrajo en promedio, en Colombia se expandió en 2,5 pp del PIB.De acuerdo con el comité técnico, esto se explica por las mayores presiones sobre el gasto en sectores como el de aseguramiento en salud, el Sistema General de Participaciones (SGP) y el rubro de «otras transferencias». A esto se suma el hecho de que el presupuesto nacional se encuentra prácticamente secuestrado por asignaciones rígidas, como el SGP, pensiones, salud y el subsidio de combustibles a través del FEPC.Además, la asfixia financiera que enfrenta el nuevo Gobierno se ve agravada por variables como la carga financiera de la deuda, que ha repuntado de forma preocupante.Fuente: CARF.El CARF advierte que, exceptuando la vigencia de 2025 (cuando se dio una reducción temporal al 2,8 % del PIB por las operaciones de manejo de deuda y apreciación cambiaria), cerca de un tercio de todos los ingresos tributarios de Colombia se destina exclusivamente a pagar los intereses del servicio de la deuda. Para 2027, el gasto en intereses proyectado por el Gobierno asciende al 4,9 % del PIB ($104,7 billones). Por ello, el CARF y diversos analistas albergan dudas sustanciales sobre la descomposición del financiamiento planteado por el Gobierno.El panorama de emisiones y amortizaciones se percibe con cautela y existe incertidumbre sobre la viabilidad técnica del rollover de deuda pública en un mercado local apretado. También se cuestionan las proyecciones de captación de recursos mediante la emisión de $150,9 billones en Títulos de Tesorería (TES) de corto y largo plazo, y el volumen de crédito externo proyectado de US$26.101 millones ($87,7 billones).El llamado al consenso políticoAnte este escenario de desbalances, el presidente del CARF, Juan Carlos Ramírez, enfatizó que el país requiere un plan de ajuste fiscal de mediano plazo que consulte principios de responsabilidad y pragmatismo.«Se requiere una combinación de medidas para reducir gastos (y sus inflexibilidades) y aumentar ingresos que implica alcanzar acuerdos entre el Gobierno y el Congreso de la República», dijo.Ramírez advirtió que la velocidad del ajuste es crucial, pero dijo debe balancearse con el desempeño de la actividad productiva: «entre más rápido sea el ajuste menor el esfuerzo necesario, pero el plan fiscal debe consultar su impacto en el crecimiento económico». Es decir, un recorte excesivamente acelerado o indiscriminado de la inversión pública para cumplir con la Regla Fiscal en 2028 podría sumergir a Colombia en un escenario recesivo, destruyendo el recaudo tributario y agravando el propio déficit.Fuente: CARF.—