“No hay que equivocarse de enemigo”: el movimiento antirracista responde a las protestas por Ceuta

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“No nos parece mal que haya protestas politizadas; lo que nos parece mal es que haya protestas racistas”. Así resume Víctor Martínez, portavoz del Sindicato de Estudiantes de Castilla y León —una de las organizaciones convocantes de movilizaciones antirracistas este 2 de septiembre en la comunidad—, la razón por la que distintas asociaciones y colectivos han organizado concentraciones en apoyo a Ceuta al margen de las convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).La FEMP, presidida por la alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo (PP), llamó a los ayuntamientos a concentrarse este 2 de septiembre, Día de Ceuta, a las 20:00 horas, como muestra de apoyo y solidaridad con los ceutíes tras la crisis vivida en la frontera con Marruecos. La federación sostuvo que se trataba de un gesto de respaldo a la ciudad y negó que existiera una directriz del PP para utilizar las movilizaciones contra el Gobierno. Sin embargo, la convocatoria quedó estrechamente vinculada a los populares y a la extrema derecha, con la presencia de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en la concentración de Madrid y de numerosos presidentes autonómicos y dirigentes del PP en otras ciudades.Este carácter político ha sido precisamente uno de los motivos por los que dos de las asociaciones vecinales que más se han implicado en la acogida de personas migrantes en Ceuta han decidido no participar. Las asociaciones de vecinos de las barriadas de El Príncipe y La Reina han denunciado que las convocatorias están “politizadas” y, por ello, han rechazado compartir espacio con personas que, a su juicio, generan odio, según indicaron en declaraciones a la Cadena SER. Para Martínez, sin embargo, el problema no está en que una protesta sea política. “Las protestas son algo político”, sostiene. La cuestión, a su juicio, es qué discurso se utiliza. “Lo que nos parece mal es que haya protestas racistas”, afirma, y denuncia “los llamamientos contra menores y personas migrantes mientras no existe la misma hostilidad hacia los millones de turistas que llegan a España cada verano”.Ese choque entre convocatorias se ha hecho especialmente visible en Palencia, relata el activista. El Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, decidió no sumarse a la iniciativa de la FEMP y, según explica Martínez, la celebración de las fiestas de la ciudad hizo que tampoco se planteara una concentración municipal en los términos previstos en otros lugares. La cita se trasladó entonces a la Subdelegación del Gobierno.La convocatoria comunicada oficialmente a la Administración fue presentada por un particular, pero la difusión en redes sociales ha corrido a cargo de Falange Española de las JONS, con mensajes llamando a participar en ella. Esto ha llevado a diferentes asociaciones a poner en marcha acciones para informar a los ciudadanos de quiénes están promoviendo la concentración.Frente a las concentraciones de la FEMP, distintas organizaciones sociales, sindicales, antifascistas y de izquierdas han organizado movilizaciones en diferentes puntos de España. Gonzalo Gallardo, portavoz de la Coordinadora Juvenil Socialista, explica que el objetivo es precisamente disputar el relato sobre la crisis de Ceuta. “El objetivo principal es poner una idea en el centro: la de no equivocarse de enemigo”, señala.A su juicio, detrás del lema “por Ceuta” se está intentando “buscar culpables, buscar chivos expiatorios señalando a los migrantes”, mediante un discurso que “criminaliza” y “deshumaniza” a las personas migrantes. Frente a ello, defiende que “el problema no es quien huye de la pobreza y de la guerra, sino precisamente quien genera esas condiciones”.Gallardo insiste en que las movilizaciones tampoco son una defensa del Ejecutivo. “Somos muy críticos con el Gobierno”, afirma, y cuestiona una gestión que, a su juicio, se ha basado en una respuesta “policial y fronteriza” y ha normalizado discursos como el de la “invasión”, lo que habría facilitado que la extrema derecha articule después su propio relato. “Frente a estas dos vías, vemos que hay que poner una vía alternativa: la de la organización de clase, la de la solidaridad, la del internacionalismo y la de decir que no hay que equivocarse de enemigos”, resume.En Madrid, esa movilización se ha articulado desde la Asamblea Internacionalista. Germán Pérez, de Anticapitalistas Madrid, explica que la movilización no pretende ser únicamente una respuesta a las concentraciones de la FEMP. “Hace falta un discurso distinto dentro de todo lo que está pasando con los sucesos de Ceuta”, defiende, que debe poner “el foco en la legitimidad de las migraciones” y rechazar “claramente todos los discursos racistas y contra la población migrante”.La Asamblea Internacionalista reclama una respuesta basada en derechos: el fin de las devoluciones en caliente, una acogida digna, el traslado a la península de las personas migrantes que permanecen en Ceuta y la apertura de vías legales y seguras para migrar y solicitar protección internacional.Pérez cuestiona, además, que el debate se centre exclusivamente en la soberanía española y en la actuación de Marruecos. A su juicio, la Unión Europea ha convertido el control migratorio en una política de externalización de fronteras y señala específicamente a Frontex, la agencia europea de fronteras en la que participa España, como parte de un sistema que considera “criminal” y responsable de miles de muertes en el Mediterráneo.Sobre las movilizaciones impulsadas por la FEMP, su diagnóstico coincide en parte con el de Martínez: “Les interesa muy poco Ceuta; les interesan muy poco los ceutíes”. En su opinión, la extrema derecha está aprovechando la crisis para “criminalizar y seguir extendiendo el odio racista dentro de la sociedad española”.