Éste es un mundo cruel, pero tenemos suerte de estar vivos y leyendo esto en un sitio en el que han existido 100.000 millones de seres humanos

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Me ha encantado Any Human Ever («Cualquier ser humano que haya existido»), un experimento que propone algo tan sencillo como curioso: escoger al azar una persona entre los más de 100.000 millones de seres humanos que han existido en el planeta Tierra y reconstruir aproximadamente cómo fue su existencia. Creo que es imposible probarlo solo una vez, básicamente porque las probabilidades de alcanzar la edad adulta y no morir miserablemente se ve pronto que son… ridículamente pequeñas.El experimento funciona en varias fases: hay una especie de «sorteo» para elegir el año de nacimiento, después el lugar exacto del mundo (porque no todo el mundo ha nacido en Europa ni en los Estados Unidos) y finalmente las circunstancias de esa vida, incluyendo las posibles enfermedades, la esperanza de vida y otros detalles. No se trata de «inventar» un personaje histórico, sino de jugar al azar con una muestra estadística razonable que represente a alguien que podría haber existido realmente.Mi primera prueba me llevo a nacer en el neolítico en África, donde la esperanza de vida eran 28 años. A los 3 años había muerto de una infección o algo parecido. Otro sorteo me llevó al año 273 a. e. c., pero en vez de aparecer en Grecia o Roma me tocó América Central, donde la esperanza de vida eran 26 años. Dio igual porque morí en el parto (la mortalidad infantil era como del 51%). Mi primera «supervivencia digna» fue en el año 1657, en la región de China, donde pude casarme a los 15 años, tener hijos y morir a los 56 de una enfermedad cardiovascular. Visto lo visto, ni tan mal.La historia no está tan llena de «famosos»El proyecto intenta en cierto modo hacernos ver que nuestra imagen de la historia está enormemente sesgada hacia personajes excepcionales: reyes, militares, científicos, artistas y otros cuyas vidas quedaron perfectamente documentadas. Pero la inmensa mayoría de la humanidad pasó sin pena ni gloria y no hay biografías ni relatos épicos de todos ellos. ¡Ah, Aquiles y su incansable búsqueda de la epicidad!La base de datos en que se han basado contiene 103 fuentes y trabajos académicos, 50.845 registros y 54 tablas con información sobre población, asentamientos, esperanza de vida, enfermedades, alimentación, fertilidad, trabajo, guerras, clima, religión o lenguas. Con ese megamix se pueden conseguir personajes creíbles en sitios reales y con historias verosímiles, al menos estadísticamente hablando. De hecho la última página elige un nombre, una foto y desarrolla una biografía bastante completa de la persona en cuestión.Escoger haber sido una persona de la historia del mundo al azar es obtener una vida muy distinta de la nuestra. El proyecto tiene en cuenta incluso que debido al crecimiento exponencial de la población, hay más probabilidades de aparecer en épocas relativamente recientes (hay más gente, 8.300 millones y subiendo ahora mismo), pero históricamente hay también muchas personas «acumuladas». Abundan las vidas cortas, pobres, rurales y asiáticas. Hoy en día, con medicina moderna, buena alimentación, viajes, tecnología y una esperanza de vida elevada, estamos en una posición no privilegiada: privilegiadísima. Esos más de 100.000 millones de vidas anónimas con las que jugar son una especie de máquina del tiempo probabilística: tiras los dados y en lugar de encontrarte con Napoleón o Cleopatra, casi siempre aparece alguien de quien nunca quedó escrito el nombre.Si reflexionas un momento te das cuenta de lo extremadamente improbable que es estar vivo y bien en el culmen de la civilización. Es un mundo cruel, pero por suerte nos estamos librando, estando más o menos sanos, comiendo a diario y leyendo tontás en Internet a través del wifi o el teléfono móvil. Pero en realidad esa alegría no es más que el sesgo del superviviente: concentrarse en los que superamos el «proceso de selección» ignorando como si no hubieran existido a todos los que no. §Bonus: cuidado que vicia. Probé de nuevo y morí tres o cuatro veces nada más nacer en distintas épocas; también la palmé con 20 y 26 en la zona de la India, de hambre y peste bubónica. Sobreviví como granjero en el norte de China hasta los 50 en el año 1100, morí al dar a luz con 28 como una mujer en el Norte de África hacia el año 510, y también morí en el 300 a. e. c. en Egipto de fiebre tifoidea a los 35, dejando huérfanos a 2 de mis 3 hijos (porque mi marido y uno de los niños también habían muerto). Lo más «cercano» que me tocó fue ser un hombre de Toledo que nació en 1890 y murió con 71 años de enfermedad cardiovascular; lo más «suertudo», quizá ser una mujer de la India del año 188, analfabeta, con 9 hijos, que murió a los 90 de disentería con 24 nietos. Finalmente tuve la suerte de nacer en 1963… pero en Guinea Ecuatorial, donde morí con 7 meses (era elquinto hijo de una familia de siete) de una infección respiratoria. En aquella casa se vivía con lo que hoy serían 1,5 euros al día por persona, por debajo de la línea de pobreza extrema.Relacionados:Cómo se calcula el número de personas que han vivido en la Tierra¿Cuántas personas han vivido a lo largo de la historia?Population.it: tu lugar en el mundoEsperanza de vidaFueras de serieEste es el tiempo que probablemente te queda de vidaUna calculadora de tu «fecha de caducidad» con tres datos básicosLa vida y la muerte en tiempo realCómo han cambiado las causas por las que nos morimosCualquier tiempo pasado no fue mejorLa desigualdad en la esperanza de vida entre diferentes regionesSi no existiera la muerte natural viviríamos unos 8.900 años de media# Enlace permanente