El 2 de septiembre de 2024 quedó grabado para siempre en la memoria y en la piel de Marta Francés. Ese día cumplió el sueño que había perseguido durante años: participar en unos Juegos Paralímpicos. Pero no solo llegó a París. También cruzó la meta como medallista de plata, después de una vida en la que el deporte fue mucho más que competición: fue refugio, rehabilitación, motor y salvavidas.Seguir leyendo....