Un parque solar necesita algo que no suele asociarse con la energía renovable: pasto corto. La vegetación crecida hace sombra a los paneles, complica las inspecciones y aumenta el riesgo de incendio, así que alguien tiene que cortarla, mes tras mes, en instalaciones que a veces ocupan cientos de hectáreas. Cada vez más operadores solares llegaron a la misma conclusión: para eso, nada le gana a una oveja