Juan Pablo y Sebastián Montoya detallan cuánto llegan a pagar algunos pilotos por correr en Fórmula 2

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Juan Pablo y Sebastián Montoya detallan cuánto llegan a pagar algunos pilotos por correr en Fórmula 2. Imagen: Valora SportsJuan Pablo y su hijo Sebastián Montoya, que actualmente corre en la Fórmula 2, conocen el costo financiero de construir una carrera hacia la Fórmula 1. Antes de llegar a la máxima categoría, un piloto debe encontrar patrocinadores, asegurar un puesto en un equipo y financiar temporadas en campeonatos donde cada entrenamiento puede marcar una diferencia frente a sus rivales.Juan Pablo vivió ese proceso hasta llegar a Williams y McLaren en la Fórmula 1. Ahora acompaña el camino de Sebastián, quien compite en Fórmula 2 y se enfrenta a pilotos respaldados por presupuestos que les permiten ampliar su preparación durante la temporada.Padre e hijo hablaron sobre dinero, errores y decisiones bajo presión durante el conversatorio “Lo que aprendí a toda velocidad”, realizado en el Autódromo de Tocancipá. En el encuentro participó Wilson Ibáñez, CEO de Grupo Arquib, quien relacionó la preparación de un piloto con el análisis del riesgo y el manejo de las inversiones.¿Cuánto puede pagar un piloto por correr en Fórmula 2?Sebastián Montoya explicó que recibe apoyo de personas y empresas colombianas, pero reconoció que existe una diferencia económica frente a otros competidores. Algunos cuentan con recursos suficientes para realizar más pruebas, contratar personal especializado y llegar a las carreras con un conocimiento mayor del carro.“Hay gente que está pagando casi US$5 millones para correr una temporada de Fórmula 2. Si tienen US$5 millones, se los recibo, por favor”, afirmó el piloto colombiano.La cifra corresponde a lo que pueden destinar algunos participantes y no representa una tarifa oficial de la Fórmula 2. Tampoco es el presupuesto de Sebastián Montoya ni una cantidad que necesariamente deban pagar todos los corredores de la categoría.El dinero no se limita a asegurar un asiento dentro de un equipo. También puede financiar pruebas privadas, neumáticos, simuladores, entrenadores, ingenieros, preparación física, viajes y personal dedicado a analizar cada detalle del rendimiento.Sebastián Montoya inició su segunda temporada en el Campeonato de Fórmula 2 de la FIA. Imagen: Prema RacingJuan Pablo Montoya explicó que el público suele evaluar a un piloto únicamente por sus resultados, sin conocer cuánto trabajo pudo realizar antes de llegar a una competencia. “La gente a veces no se da cuenta de la cantidad de vueltas que hay detrás”, aseguró.El expiloto colombiano utilizó la formación de Lando Norris como ejemplo. Según relató, el británico completó numerosas jornadas de pruebas antes de competir en Fórmula 4 y contó con una estructura de varios carros para evitar que un accidente interrumpiera su preparación.Para Juan Pablo, esa preparación ayuda a explicar por qué algunos corredores parecen estar listos desde su primera carrera. No siempre se trata de una diferencia de talento: uno puede haber acumulado muchos más kilómetros y enfrentado situaciones que el otro apenas comenzará a conocer durante el campeonato.“Los errores pueden pasar. Si pasa una vez, aprende y no vuelve a pasar, bruto no es, es humano”, afirmó. Para Sebastián, el problema comienza cuando la falla se repite y no genera ningún cambio en el método de trabajo.Las lecciones de los Montoya para tomar decisiones financierasWilson Ibáñez trasladó la conversación de la pista al manejo del dinero. El CEO de Grupo Arquib señaló que una inversión no debería entenderse como una apuesta basada en probabilidades, sino como una decisión construida a partir de información.El empresario comparó ese proceso con la preparación de un carro. Los ingenieros necesitan datos antes de modificar su configuración, el piloto requiere información para decidir durante una carrera y el inversionista debe analizar las condiciones de una oportunidad antes de comprometer su dinero.Ibáñez sostuvo que la primera pregunta de una persona antes de invertir no debería ser cuánto puede ganar, sino cuánto está dispuesta a perder sin comprometer su estabilidad. Ese límite permite definir qué nivel de riesgo puede asumir y qué tipo de oportunidad se ajusta a su situación.“Si en lo que voy a hacer siento que voy a desvelarme, no voy a dormir tranquilo y mi vida se va a volver un caos, ya voy mal”, explicó. Su recomendación es comenzar con cantidades controladas, conocer cada negocio y evitar concentrar todos los recursos en una sola alternativa.Juan Pablo Montoya explicó que el público suele evaluar aun piloto únicamente por sus resultados. Imagen: Facebook Juan Pablo MontoyaJuan Pablo Montoya coincidió en que una decisión rápida no necesariamente es improvisada. Un piloto puede reaccionar en pocos segundos porque previamente estudió el circuito, trabajó con sus ingenieros y analizó los escenarios que podrían presentarse.“Si uno está bien preparado y sabe lo que viene, entra tranquilo. Manejando el carro es igual”, señaló. Esa preparación no elimina la presión ni garantiza el resultado, pero reduce la incertidumbre cuando llega el momento de decidir.Sebastián también destacó la importancia de recibir la información correcta por radio. Una instrucción innecesaria puede distraerlo, mientras una indicación precisa puede ayudarlo a reaccionar frente a una bandera amarilla, un accidente o un cambio de estrategia.Recomendado: Juan Pablo Montoya revela qué tendría que pasar para que la Fórmula 1 llegue a BarranquillaEl piloto recordó carreras en las que una victoria desapareció en las últimas vueltas, un problema técnico afectó el resultado o una maniobra de otro competidor terminó en accidente. Su principal aprendizaje de Juan Pablo ha sido mantener la motivación y disfrutar el trabajo que existe entre una competencia y la siguiente.Las horas de gimnasio, bicicleta, simulador y reuniones con ingenieros no son actividades adicionales a su carrera, explicó Sebastián. Son parte del proceso necesario para continuar avanzando en una disciplina en la que el dinero abre oportunidades, pero la preparación determina cómo se aprovechan.