El Barça se estrena fulminando al Elche

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El Barça, sin '9', se dio un baño en Elche para estrenarse en Liga. Nada más importante que convencer desde el primer día, más tras la victoria in extremis del Madrid el sábado. El Barcelona ha forjado este verano una amplísima plantilla y Hansi Flick tendrá que resolver semana a semana un rompecabezas. Aunque el gran lego lo tiene en la punta de ataque, donde la competición previsiblemente estará entre Adeyemi, Gordon o quien sepa adaptarse a la nada sencilla posición del falso nueve. De momento el elegido fue el alemán. Con varios de los campeones del mundo aún fuera de tono, Flick alineó a Gerard Martín en la zaga y a Marc Bernal en el centro. Xavi Espart, la enésima promesa de la Masía en los últimos años, se está haciendo un sitio en el lateral zurdo, y seguramente sea para largo, dadas las desavenencias entre el técnico culé y Balde. Eric García le dio un pase exquisito a Lamine para que cortara el impulso inicial del Elche, pero el de Mataró intentó un remate con la punta, al estilo del fútbol sala, que se le fue a la grada. A la hora de la verdad fue Raphinha quien ocupó el '9' y Adeyemi el extremo. El centro del campo del Barça no acababa de funcionar, pero sí su presión. Raphinha va a intimidar con mucha más saña que sus antecesores Lewandowski y Ferran. Espart consiguió robar y asistir al propio brasileño, que fue derribado en el área y tuvo que anotar de penalti. Flick, en atuendo de entrenamiento, no quiso mirar. El gol le dio al Barça una calma que le hizo retroceder mucho. Ni su sala de máquinas ni sus delanteros estaban lúcidos; Lamine, apagado, y Adeyemi, desorientado. Todo quedaba en manos de la garra de Fermín y Gavi en la presión. Al Barcelona se le fue atragantando el partido y los ilicitanos comenzaron a pisar el área con peligro. Houary perdonó la vida al conjunto catalán. Gavi recibió un golpe y tuvo que ser sustituido por Pedri, en lo que verdaderamente fue un accidente oportuno porque el Barça necesitaba recuperar el dominio del centro del campo y los recambios en el descanso no suelen sentar bien. Finalmente, el mejor desengrasante que tuvo el Barça fue, de nuevo, su presión. Forzó una vez más un error del Elche que esta vez finiquitó en la red Adeyemi tras mover los culés el balón como si de un pinball se tratara. Cuando este equipo recupera en zonas comprometidas, le sirven dos pases para hacerte un traje a medida. Y hace tiempo que, con Flick en el banquillo, demuestra esta virtud. No se vio al Barça más brillante. Pero su capacidad de ponerse 0-2 habiendo propuesto y generado tan poco también es elogiable. Flick ha conseguido que, cuando las cosas no salen, su equipo tenga los automatismos suficientes para rentabilizar los errores del rival. El Elche fue perdiendo el colmillo que en algún momento tuvo, por el cansancio y porque el Barça en la segunda mitad sí comenzó a abarcar más, aunque con un peligro muy tímido. Destacable el taciturno partido de Lamine Yamal, sin su personalidad habitual y malogrando ataques por precipitación y falta de decisión. Tanto es así que Flick decidió cambiarlo cuando aún quedaban 25 minutos. Los minutos pasaron factura al Elche, que llegado al 70 ya tenía la lengua fuera; y entonces el Barça olió sangre y liquidó. Un minuto les bastó a los primeros cambios de Flick, Olmo y Gordon, para trenzar un gol. Y cinco para hacer dos. Primero recuperó el de Tarrasa, insistente, y controló el inglés, que dejó perfecto para el segundo de Raphinha. Y, con los ilicitanos lanzados arriba, desesperados, guisaron de nuevo el 0-4, anotado por Fermín. El 0-5 también llegó de parte del onubense, y el debate del '9' del Barça que seguro se ha mantenido este verano en tertulias en playas y bares puede haber quedado cojo ya en la primera jornada. Este Barça no tiene por qué tener problemas de gol porque es letal cuando tiene espacio para ser vertical y la cantidad de estrellas con las que cuenta hace que fallar una ocasión clara no sea el acabose. Carro de goles en el que, paradójicamente, la única mala noticia fue Lamine Yamal.