Derecho de admisión

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Formaba parte del folclore celtibérico encontrar algún cartel en la puerta de un figón donde leías que se prohibía la entrada a los niños o a las mascotas. Pero todo evoluciona, y ahora es en un local, creo que de Tenerife, donde vedan el paso de los influenciadores ('influencers' , en lenguaje 'modelno') no sea que sus influencias derramen yuyu sobre la futura clientela. El universo de los presuntos o verdaderos influenciadores me cae tan lejos como el de la artesanía doméstica que construye una réplica de la torre Eiffel a base de mondadientes planos. No me afecta que les faciliten o prohiban la presencia. No sigo a los influenciadores, les deseo lo mejor pero he llegado tarde a esas... Ver Más