Seth Jones, experto del CSIS: EEUU tendría dificultades para sostener una guerra prolongada contra China por falta de misiles y defensas

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El arsenal militar más poderoso del mundo podría quedarse sin recursos en cuestión de semanas si estalla un conflicto armado a gran escala en el Indopacífico. La maquinaria bélica estadounidense se enfrenta a un desafío logístico sin precedentes que pone en jaque su hegemonía global frente a la creciente amenaza de Pekín.La reciente intervención militar en Oriente Medio ha vaciado de forma alarmante las reservas de misiles y aeronaves no tripuladas de las Fuerzas Armadas. El uso masivo de interceptores de los sistemas Patriot y THAAD para neutralizar las ofensivas iraníes provocó un daño colateral inesperado en la estrategia de disuasión frente a China. En este sentido, los altos mandos militares observan con preocupación cómo las fábricas de armamento no dan abasto para reponer el material destruido.El impacto sobre la defensa de TaiwánSegún revela un exhaustivo análisis publicado por el Center for Strategic and International Studies (CSIS), el Pentágono carece de la munición de largo alcance necesaria para sostener una guerra prolongada en el estrecho de Taiwán. El documento advierte de manera tajante que la Administración estadounidense tendría serias dificultades para ejecutar los planes de contingencia actuales ante una invasión a corto plazo.La situación reviste extrema gravedad al analizar los tiempos de fabricación de la industria armamentística occidental. Producir proyectiles críticos como los Tomahawk o los JASSM requiere entre tres y cuatro años, lo que imposibilita una reposición rápida del inmenso arsenal gastado en los recientes bombardeos. A esta crisis de suministros se suma un preocupante retraso acumulado de 32.000 millones de dólares en la entrega de ayuda militar previamente prometida a Taipéi.Enjambres de drones para frenar a PekínPara contrarrestar la abrumadora capacidad de producción industrial del gigante asiático, los estrategas militares exigen un cambio de paradigma urgente en las adquisiciones del Departamento de Defensa. El objetivo principal pasa por desarrollar una red masiva de sistemas aéreos y submarinos no tripulados que puedan ser sacrificados en combate sin comprometer la viabilidad operativa de las tropas.Esta táctica defensiva requiere que el Congreso apruebe contratos plurianuales sostenidos para garantizar la financiación. La meta es inundar el campo de batalla con cientos de miles de drones y municiones guiadas, creando una barrera impenetrable en el Indopacífico. A todas luces, este volumen masivo de armamento barato y letal representa la única vía realista para frenar un avance naval masivo.El riesgo de un conflicto simultáneoEl escenario de pesadilla para Washington implica luchar al mismo tiempo en Europa y en el escenario asiático. La vulnerabilidad de las bases estadounidenses y de las infraestructuras críticas en el Pacífico agrava aún más la posición táctica de las fuerzas desplegadas en la región, que se verían obligadas a racionar sus disparos.El tiempo juega en contra de los intereses de la Casa Blanca. Si no se acelera de inmediato la modernización de las líneas de ensamblaje, la superioridad industrial de Pekín terminará por imponerse en una guerra de desgaste. La ventana de oportunidad para rearmar a las fuerzas aliadas se cierra rápidamente ante la mirada atenta de sus adversarios.