El curso escolar se iniciará en Ceuta el próximo 8 de septiembre, según lo previsto, y a pesar de la situación anómala que vive la ciudad desde que 72.000 magrebíes invadieran su territorio el pasado 30 de julio. Los niños volverán al cole en la fecha que fijaba el calendario escolar, pero la incertidumbre se ha mantenido hasta el último momento y el temor se ha instalado entre las familias. En estos días, decenas de menores marroquíes han ido abandonando los colegios ceutíes Reina Sofía y Príncipe Felipe en los que habían estado alojados temporalmente. Además de pernoctar en las instalaciones deportivas de ambos centros, han hecho uso de los comedores escolares que en sólo unos días recuperarán su funcionamiento habitual. Las asociaciones de padres y madres ceutíes se muestran temerosas del regreso de los más pequeños, no sólo por las condiciones en que puedan hallarse los centros, sino por cómo se llevarán a cabo los protocolos de seguridad para garantizar que no haya ningún altercado en los accesos. De hecho, como ya contó ABC, miles de padres han firmado un justificante, a modo de autorización, por la que han notificado a los colegios que sus hijos no asistirán a clase. «Mohammed no va a ir porque tiene miedo de salir», contaba hace unos días Anissa a este diario, que es la madre de Mohammed y reside en El Príncipe Alfonso. Allí, pocos son los lugares en los que no se observan inmigrantes. A ella, como a otros tantos padres, la circular le ha llegado a través de otra madre. Las familias trabajadoras con menos recursos son las que se ven más amenazadas, pues son muchas las que suelen enviar a sus hijos solos a la escuela y que no pueden permitirse que nadie les acompañe en el camino hasta la puerta del centro. «Ha sido vergonzoso. En muchas escuelas, en los patios, e ntraron a hacer sus necesidades y han vandalizado instalaciones», asegura el conserje de un colegio concertado de la ciudad autónoma a este diario. «Lo único que pedimos es que se abran los centros con todas las garantías necesarias y haya seguridad en los accesos», asegura Trinidad Megías, presidenta de la Junta de Personal Docente de la ciudad de Ceuta. En vista de la dificultad que entraña una vuelta a las aulas en apenas una semana, el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, se desplazó ayer a Ceuta para acordar detalles de cómo se organizará el arranque de curso. De la Rosa estuvo acompañado por el director provincial de Educación, Cristóbal Guzmán. Sin embargo, al cierre de esta edición, el Ministerio de Educación no había dado ninguna información al respecto. Varias voces han criticado que el guion no se haya querido modificar dadas las circunstancias. Algunos diputados en Ceuta, como el socialista Melchor León, habían solicitado al departamento que dirige Milagros Tolón la suspensión temporal de la 'vuelta al cole' en los centros en los que hayan dormido jóvenes hasta el último momento o que hayan sufrido daños materiales. Hay sindicatos, como ANPE, que mantenían cierto escepticismo sobre una vuelta «según lo previsto» a las aulas: «Ahora queda saber dónde alojarán a los jóvenes que estaban pernoctando en los dos colegios o si van a volver», se plantea Pedro Domínguez, su portavoz en Ceuta. Además, dudan de que para el día 1 (momento en el que los docentes comienzan con sus labores) estén acabadas las obras de mejora, las reparaciones y se haya reforzado la limpieza o desinfectado los espacios. Desde Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) se muestran preocupados e insisten en que, además de la seguridad de los niños y la tranquilidad de las familias, hay que garantizar la de los maestros, que volverán una semana antes a las aulas. «¿Va a estar todo listo para el día 1? Hay que tener en cuenta que no es un problema que afecte estrictamente al ámbito educativo. No hay seguridad en las calles y los sindicatos policiales están saturados. ¿En qué va a consistir exactamente el protocolo de seguridad, cómo se garantizará la seguridad de los niños?», se plantea Domínguez, desde ANPE. Más allá de la limpieza de las aulas y de su 'blindaje' para que no se produzcan asaltos a los colegios una vez hayan arrancado las clases, muchas familias se preguntan si es seguro que sus hijos caminen hasta los colegios o, incluso, que se suban al autobús. Pilar Orozco, que es la consejera de Educación de Ceuta, repite varias veces la palabra «incertidumbre» para describir la situación educativa en la ciudad, cuyas competencias están transferidas prácticamente en su totalidad. «Nos encontramos a la expectativa. Lo único que queremos es volver a la normalidad, pero los recursos están desbordados», resume. Desde el pasado 17 de agosto varios equipos han estado acondicionando y limpiando los centros para avanzar en su puesta a punto de cara al inicio de las clases. Unas labores de desinfección exprés sobre las que se ahondará mañana en un foro educativo para coordinar la 'vuelta al cole' más difícil a la que se ha enfrentado Ceuta. Algunos sectores buscan volver a la normalidad progresiva en Ceuta para frenar la 'desbandada general', pero otra parte de la ciudadanía prefiere no arriesgar algo tan delicado como el bienestar de un niño.