El Amazonas ocultaba una civilización perdida, pero tecnologías láser han sacado a la luz 20.000 centros ceremoniales y 183.000 km2 albergando a millones de personas

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Oculto bajo la espesa selva del suroeste amazónico, un mundo antiguo acaba de salir a la luz gracias al escaneo láser aéreo. Las imágenes han revelado algo increíble: miles de trazados geométricos, carreteras completamente rectas y enormes centros ceremoniales de tierra moldeados por la civilización Aquiry. Esta sociedad multicultural se extendió por unos 183.000 kilómetros cuadrados entre el 600 a. C. y el 850 d. C., albergando a mucha más gente de la que jamás imaginamos.Llegar a dimensionar semejante descubrimiento habría sido imposible sin la tecnología LiDAR. Al atravesar la frondosa vegetación y mapear el relieve del suelo, los barridos aéreos permitieron calcular que existen más de 20.000 centros ceremoniales repartidos por toda la zona, con complejos que llegan a ocupar hasta 50 hectáreas. La idea de una Amazonia históricamente virgen se cae a pedazos; en su lugar, lo que había era una red muy activa y densa de comunidades interconectadas.Mapas con tecnología láser para descubrir un paisaje urbano oculto Imagen LiDAR del sitio arqueológico Fazenda Cipoal en Acre, BrasilLas excavaciones y las pruebas de radiocarbono calculan que entre 1,25 y 3 millones de personas vivían en territorio Aquiry a principios del primer milenio. Si tenemos en cuenta que este territorio representa menos del 3 % de toda la Amazonia, la idea de que en toda la selva solo vivían entre 1 y 10 millones de personas pierde todo el sentido. Todo apunta a que la región entera pudo haber contado con decenas de millones de habitantes.Pero no solo construyeron; los Aquiry moldaron el paisaje a su antojo. Para abrir paso a sus cultivos de maíz, calabaza y yuz, y de paso construir sus caminos y plazas, quemaban de forma controlada zonas dominadas por el bambú. Además, promovieron activamente la siembra de árboles como la castaña de Pará o la palma de chontaduro, alterando para siempre la composición y biodiversidad de la selva que vemos hoy. Imagen LiDAR del yacimiento arqueológico Fazenda Atlântica en Acre, BrasilEsta huella humana no es irrelevante. Cambió el balance de carbono en la atmósfera durante siglos, un dato que hoy resulta muy importante para calibrar nuestros modelos climáticos. ¿Por qué tardamos tanto en descubrirlo? Al no haber piedra en la cuenca amazónica, construyeron todo con tierra. Sin ruinas de piedra, la vegetación se lo tragó todo hasta que el láser logró mirar debajo del follaje.Todavía no sabemos qué idioma hablaban ni por qué colapsaron tan de repente hacia el año 850 d. C., en una época muy cercana al declive de los mayas. Lo que sí sabemos, gracias a las tradiciones orales indígenas, es que estos centros eran puntos de encuentro e intercambio político y espiritual, llenos de fiesta, música y banquetes. El LiDAR no solo nos desentierra ruinas; nos obliga a repensar desde cero la historia de la Amazonia y nuestra propia relación con la naturaleza.