La integración de la inteligencia artificial y los sistemas de aeronaves no tripuladas ha transformado la dinámica del campo de batalla a un ritmo que requiere innovación y desarrollo constantes para continuar a la vanguardia. Esa es la principal lección que la Alianza Atlántica extrae de los conflictos recientes como el que enfrenta a Rusia y Ucrania, donde la combinación de ambas tecnologías ha acelerado las operaciones bélicas hasta niveles que la era actual no había presenciado.El presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, no ha dudado a la hora de advertir de un punto que preocupa a quienes ocupan los estamentos más elevados en materia militar, y es el hecho de que esta evolución reduce los márgenes de respuesta militar.Según explicó el alto mando de la OTAN tras la reunión mantenida por la organización el pasado 19 de mayo, la capacidad conjunta de los drones y los algoritmos para detectar, rastrear, analizar el objetivo, ejecutar el disparo y evaluar los daños en tiempo real acorta todo el ciclo letal tradicional a la hora de afrontar una batalla u ofensiva: «Reducen drásticamente el tiempo en todo el ciclo de eliminación, es solo cuestión de minutos o quizás menos, segundos».Agilidad de ejecución gracias a las aernonaves no tripuladas Dron de la OTANEsta velocidad de procesamiento y de ejecución convierte a los drones en el elemento más demandado de la guerra actual y en la primera línea de combate ante cualquier enfrentamiento presente. Ningún país quiere poner en riesgo a sus combatientes en una lucha sobre el terreno, menos cuando existe la posibilidad de dirimir parte del conflicto a través de sistemas autónomos con los que plantear y finalizar ofensivas.Un cambio sobre el tablero convencional que, para el presidente del Comité Militar de la alianza atlántica, no es más que un primer paso: «Los drones son una especie de cuestión revolucionaria en el campo de batalla, no serán la única arma», confesaba Cavo Dragone.La rápida evolución que facilitan los sistemas algorítmicos y la adaptación de sus capacidades a aeronaves no tripuladas se ven por parte de la cúpula militar de la OTAN como la antesala de un progreso sobre el que cuesta vaticinar sus próximas etapas en materia militar, un aspecto que el propio almirante italiano destacaba al reconocer que «el tiempo se está volviendo muy corto».Peligro latente de una escalada de tensión más rápidaDe igual modo, Dragone justificó el empleo de este tipo de tecnología por parte de aquellos países con menor capacidad de enfrentamiento que se ven involucrados en un conflicto armado. El responsable militar señaló durante su intervención que esos estados «tienen que explotar todo lo que tienen. No estoy justificando a nadie, pero estoy pensando en su lugar». Se trata de un aspecto que, en ocasiones y a la vista de las palabras del almirante italiano, obliga a priorizar otras cuestiones sobre el ámbito diplomático y a dejar la política internacional en un segundo plano.La rápida expansión de los sistemas inteligentes y de las aeronaves no tripuladas exige a la OTAN revisar sus protocolos operativos a marchas forzadas. La organización debe prepararse ante un escenario internacional donde las tensiones y las acciones bélicas pueden escalar de forma vertiginosa a causa del nuevo equipamiento tecnológico, que reduce el margen de un operativo a espacios temporales en los que apenas se cuenta con opciones a réplica o para repeler la ofensiva.