Europa no solo ha perdido al rey más longevo del Viejo Continente. Harald V de Noruega era también el gran nexo de unión de la realeza europa. En él convergían los hilos de sangre de prácticamente todas las Casas Reales de Europa. Perteneciente a la Casa de Glücksburg, su árbol genealógico no era una mera sucesión de nombres, sino un mapa de la historia europea escrito en las venas de sus protagonistas. Esta red de consanguinidad sitúa a la Corona de Oslo en el epicentro de una diplomacia silenciosa y afectiva. Por el lado paterno, Harald V era nieto de los Reyes de Dinamarca e Inglaterra, mientras que su rama materna lo conecta directamente con el reino de Suecia. Estas uniones se tradujeron en vínculos directos de hermandad y primos hermanos con los actuales monarcas de las reinos vecinos. La conexión más íntima de la monarquía noruega se encuentra en Bruselas y Luxemburgo. La madre de Harald, la Princesa Marta de Suecia, era hermana de la Reina Astrid de Bélgica. Este nexo convertia al Rey Alberto II de los belgas en primo hermano del Rey Harald V. Por consiguiente, el actual Rey Felipe de los belgas era su primo segundo. Esta misma línea materna une al soberano noruego con el Gran Duque Enrique de Luxemburgo, quien resulta ser también su primo segundo. En los reinos nórdicos, las relaciones no hacen más que estrecharse. El abuelo paterno de Harald V, el Rey Haakon VII, nació como príncipe de Dinamarca antes de asumir el trono noruego en 1905, y era hermano del Rey Cristian X de Dinamarca. Es decir, la Reina Margarita II de Dinamarca y Harald V eran primos segundos, con lo que el actual monarca danés, Federico, es primo tercero del quien desde ahora ostentaré el trono noruego, Haakon. Con Suecia ocurre algo parecido: el Rey Carlos XVI Gustavo compartía antepasados directos con Harald a través del Rey Óscar II de Suecia, reforzando la histórica identidad compartida de las tres coronas nórdicas. Más allá de sus vecinos inmediatos, las raíces de Harald V alcanzan la histórica Reina Victoria de Inglaterra. Era su tatarabuela. Su abuela paterna fue la Princesa Maud de Inglaterra, hija del Rey Eduardo VII. Gracias a este linaje, Harald V era primo segundo de la Reina Isabel II y mantiene un parentesco en tercer grado con el Rey Carlos III. De hecho, debido a este parentesco tan cercano, el monarca de Noruega figuraba formalmente, aunque en un puesto remoto, dentro de la línea de sucesión oficial al trono británico. Este vínculo con Reino Unido, asocia también a Harald V con la Casa Real española. El Rey Felipe VI de España y el soberano noruego comparten a la reina Victoria como antepasada común. Asimismo, al vínculo dinástico se complementa el afectivo. En su juventud, Harald tenía una relación muy estrecha con la entonces Princesa Sofía de Grecia. En Atenas, de hecho, veía con buenos ojos una unión entre ambos.