Las actrices juveniles han tenido que enfrentarse durante décadas a una industria que no siempre ha sabido protegerlas. El debate ha vuelto a cobrar fuerza gracias a Anna Paquin, que comenzó su carrera siendo una niña y que, tras la muerte de Hayden Panettiere, ha querido denunciar públicamente el abandono que sufrieron muchas antiguas estrellas infantiles, especialmente aquellas cuya imagen fue sexualizada de forma prematura.Paquin sabe bien de lo que habla. Tenía solo 11 años cuando ganó el premio Oscar a Mejor actriz de reparto por El piano, película que había rodado con tan solo nueve. Después llegarían títulos como Jane Eyre, Amistad o Hurlyburly, antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la saga X-Men y de la serie True Blood.La actriz ha utilizado su experiencia para poner el foco en las consecuencias que puede tener crecer bajo la mirada de una industria como Hollywood. En sus palabras, muchas antiguas estrellas infantiles fueron convertidas demasiado pronto en objetos sexuales. Una reflexión que también sirve para recuperar historias de otras intérpretes que comenzaron sus carreras cuando todavía eran muy jóvenes.Jennifer Connelly cuenta su experienciaEse contexto permite entender mejor el caso de la oscarizada Jennifer Connelly, que también empezó a trabajar siendo una adolescente y que vivió una situación especialmente incómoda durante la promoción de una de sus primeras películas. Se trata de Destinos opuestos, una comedia romántica estrenada en 1991 que terminó convirtiéndose en un título de culto, aunque una de sus imágenes promocionales quedó asociada a la Connelly durante bastante tiempo.La actriz tenía solo 18 años cuando se rodó la película, dirigida por Bryan Gordon y escrita por John Hughes. Esta llegó después del enorme éxito que había alcanzado Hughes como guionista de Solo en casa y seguía a Jim Dodge, un joven interpretado por Frank Whaley, que acaba encerrado durante la noche en unos grandes almacenes junto a Josie McClellan, el personaje que interpretó Connelly.La historia enfrentaba a dos jóvenes de mundos muy diferentes que se encuentran solos durante una noche en una tienda. Jim trabaja como vigilante nocturno, mientras que Josie es una joven rica que tampoco atraviesa su mejor momento familiar. A partir de ahí, ambos terminan involucrados en una aventura llena de romance. Un caballo mecánicoSin embargo, un momento concreto terminó teniendo vida propia fuera de la película. La campaña promocional utilizó una imagen de Jennifer Connelly montada sobre un caballo mecánico, una fotografía que buscaba llamar la atención sobre la actriz y que acabó convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles del filme.Durante una entrevista con Rolling Stone, recordó que uno de sus profesores de la Universidad de Yale, donde cursaba estudios de Literatura inglesa, se acercó a ella después de haber visto un cartel relacionado con la película. La imagen en cuestión la mostraba a ella montada en el mencionado caballo mecánico con el siguiente eslogan debajo: "Va a tener el trayecto de su vida". La situación le produjo una incomodidad evidente, que se hizo más grande, en parte, por el hecho de que tuvo que enterarse de ella a través de un profesor. "No sé qué pensarán los demás, pero yo no me sentí nada cómoda con eso. Desde luego, no era algo que me muriera de ganas por aprender de mi profesor", recordaba la actriz sobre aquella campaña que la sexualizaba descaradamente. Si bien la cinta no fue un gran éxito de taquilla en su estreno y recibió críticas dispares, con el tiempo acabó encontrando una audiencia atraída por esa estética y ambiente juvenil tan característicos de las producciones ochenteras de Hughes. Más allá de eso, aquella imagen terminó convirtiéndose en la más destacada de la cinta y quedó para la posteridad como la punta del iceberg de una campaña con la que Connelly nunca llegó a sentirse identificada.A pesar de todo, la polémica artimaña quedó lejos de lo que sería la carrera posterior de la actriz. Y es que, tras haber debutado en el mundo del cine con obras maestras como Phenomena o Dentro del laberinto, Connelly terminó de coger impulso en la década de los noventa, ganando el premio Oscar a Mejor actriz de reparto por Una mente maravillosa en 2002. Su filmografía posterior incluye películas como Réquiem por un sueño, Hulk, Diamante de sangre y Top Gun: Maverick, así como la serie Materia oscura, cuya segunda temporada llega a Apple TV el 28 de agosto.