La gestión de la crisis migratoria de Ceuta puede desgastar al Gobierno de Pedro Sánchez y reforzar electoralmente a PP y Vox, según el politólogo Javier Sánchez González, quien aprecia una "desconexión" entre el mensaje de tranquilidad transmitido por el Ejecutivo y la situación que perciben los habitantes de la ciudad autónoma.La llegada masiva de migrantes los días 30 y 31 de julio desbordó los servicios de acogida de Ceuta. Aunque la mayoría de las personas que cruzaron la frontera regresaron posteriormente a Marruecos, varios miles permanecen en la ciudad y las autoridades locales continúan reclamando medios para afrontar la emergencia."Si las últimas encuestas sitúan a PP y Vox cerca de los 200 diputados, creo que salen reforzados", sostiene Sánchez González. A su juicio, algunos miembros del Gobierno han insistido en que la crisis se gestionó correctamente, mientras que la población ceutí "lleva un mes esperando una respuesta contundente".El politólogo considera que el Ejecutivo se enfrenta a una "disonancia narrativa", al presentar como controlada una situación que los residentes todavía perciben como excepcional."El Gobierno ha intentado transmitir que la crisis no era tan grave porque la mayor parte de los migrantes había regresado, pero los habitantes sienten que no pueden volver a la normalidad", explica.En este contexto, interpreta que la decisión de Pedro Sánchez de mantener sus vacaciones pretendía proyectar tranquilidad y trasladar el mensaje de que la situación estaba bajo control. Sin embargo, cree que esa estrategia ha terminado alimentando las críticas por la ausencia de una respuesta suficientemente visible del presidente.Un Gobierno "desbordado y descoordinado"Sánchez González descarta que exista una actuación premeditada del Ejecutivo porque, en su opinión, "aquí no gana nadie: ni los ciudadanos ni el Gobierno". Lo que observa es un Gobierno "desbordado y descoordinado", con mensajes diferentes entre sus integrantes y una reacción tardía ante la magnitud del problema.El establecimiento de un mando único casi un mes después del comienzo de la crisis confirma, según el politólogo, que el Ejecutivo "intentó ganar tiempo" antes de reconocer que la situación era "más grave de lo que parecía"."La discusión ahora es que el Gobierno no responde y no ofrece una solución a la población de Ceuta", señala Sánchez González, quien considera que las medidas adoptadas deberían haber llegado antes.El choque entre Robles y MarlaskaSobre las discrepancias entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acerca de los avisos previos del CNI, sostiene que el Gobierno ha respaldado la versión de Interior "porque es la que más le interesa".Robles afirmó que los servicios de inteligencia habían advertido de una convocatoria para entrar a nado en Ceuta, mientras que Marlaska negó haber recibido un informe que anticipara una llegada de esa magnitud."Robles ha ido por su cuenta al asegurar que el CNI sí había avisado", afirma Sánchez González. A su juicio, la ministra debería plantearse su continuidad después de que el Gobierno haya desautorizado su versión.No obstante, el politólogo no espera dimisiones cuando quedan alrededor de nueve meses de legislatura.