La vida de Rafa (64) da para una serie de varias temporadas. Como realizador audiovisual, a su vida no le faltan aventuras ni anécdotas que contar. «Ha hecho ocho series de televisión, documentales, 'Masterchef' en México y estoy preparando mi primera película como director», presumió al desembarcar en 'First Dates'. Y es que si algo se le da bien al soltero de Avilés es venderse a sí mismo. Antes de conocer a su cita, ya se enorgulleció de ser «un crack» y «un partidazo». Esa seguridad en sí mismo consiguió que Inma (60), que en principio no tenía tan claro que hubieran hecho 'match', le diera una segunda oportunidad al final de la velada. A Rafa le sobraba labia, pero en dos años viviendo en Euskadi no ha logrado ni un beso de una mujer. «Son nada cariñosas, cero», aseguró. Por eso, su deseo al recurrir al 'dating show' era encontrar a una persona afectuosa, atractiva y con saber estar. Inma, comercial jubilada y escritora, no solo se ajustaba a la descripción de la mujer ideal de Rafa… Superó todas las expectativas. El realizador quedó absolutamente prendado de los ojos de su cita y de su acento granadino. No en vano, le sacó un gran parecido con «el animal más bello del mundo». «¡Hostia, Ava Gardner!», exclamó en los totales, entusiasmado con la «princesa» que le habían llevado. Por su parte, Inma quería un hombre simpático y agradable, y 'First Dates' se lo concedió. Aunque físicamente no era lo que ella esperaba, se dejó endulzar el oído. En la barra, durante la primera toma de contacto, Rafa le contó que vivía en Donosti. Inma quiso saber en qué zona porque tenía una hija viviendo en Vitoria. «Donosti es Donosti y Vitoria es Vitoria», le aclaró el realizador cuando su cita tuvo un lapsus con ambas ciudades al desconocer sus nombres en euskera. «Ah, que no tiene nada que ver», apuntó ella, confundida. «Hostia, me has alucinado. Oye, todos tenemos lagunas, no pasa nada», respondió Rafa, que se mostró tan encantado con su cita que dejó correr el desliz geográfico de su acompañante. No hubo flechazo por parte de Inma, pero la soltera disfrutó tantísimo de la simpatía y el sentido del humor de Rafa que terminó dándole un rotundo sí en la decisión final. Él no se conformaba con una segunda cita, quería «infinitas». Ella solo puso una condición muy concreta a modo de broma para seguir conociéndolo. «No nos podemos juntar. Tienes que bajar unos kilitos», señalaba tocándole la panza. Una exigencia que Rafa se tomó con humor, haciéndose el indignado: «Cómo sois las mujeres. Empezamos ya cambiándome». Pero estaba tan contento de ser correspondido que solo podía pensar en que iba a quemar el AVE entre Granada y Donosti.