Los monos capuchinos cazan lagartos, roedores y aves, pero lo más revelador ocurre después: abren la presa y comen primero el cerebro y las vísceras. Ese orden parece diseñado para extraer la máxima energía antes de perder el botín
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Más de 5.000 horas de seguimiento revelaron 446 episodios de consumo de vertebrados. La carne no funciona como un banquete colectivo: los machos cazan más, los órganos blandos desaparecen primero y la mayoría come a solas.