Una simulación de Çatalhöyük ha encontrado una paradoja: al principio el clima seco sostuvo más población que la lluvia. Mil años de agricultura invirtieron la ventaja y convirtieron esa misma sequedad en una amenaza
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El modelo reprodujo 270 versiones del asentamiento y descubrió que el clima no tenía un efecto fijo. En un paisaje joven, menos lluvia significaba menos erosión; tras siglos de cultivo intensivo, el suelo perdió ese amortiguador.