El Metropolitano somete a juicio a Julián Álvarez

Wait 5 sec.

La segunda jornada de la Liga. Es la fecha elegida para la reaparición de Julián Álvarez en el feudo colchonero. Volvió de sus vacaciones y se incorporó a la disciplina rojiblanca el pasado 10 de agosto. Casi dos semanas de trabajo acumula en en Centro Deportivo de Majadahonda. Su entrenador no consideró oportuno incluirlo en la lista de convocados para el primer partido liguero del pasado miércoles frente al Málaga . Pero en la mañana del sábado, en la rueda de prensa previa al duelo contra el Villarreal, ha afirmado que está vez sí estará presente. En este encuentro ante el conjunto castellonense, el Atlético volverá a ejercer como local. La grada tendrá la oportunidad de manifestarse, está vez con el argentino en el escenario del partido. En la primera fecha , se pudo comprobar la opinión de la parroquia atlética respecto al futbolista. «Julián Álvarez. hijo de puta», cantaba parte del fondo del estadio durante dicho enfrentamiento. Otros sectores del campo respondían con pitos a esos insultos. Una situación por la que fue preguntado el técnico del equipo en la sala de prensa posterior. «Muy respetuoso con nuestra gente», era su escueta respuesta a lo acontecido. Algo que llamó la atención por su defensa a los ataques a uno de los jugadores que él siempre ha defendido. Este sábado ha aprovechado para rectificar estas palabras. «Primero de todo, terminar la frase que había dicho en la última rueda de prensa, en la que dije que respetaba a los aficionados. Es absoluto, siempre ha sido así, pero obviamente no comparto ni insultos ni agravios», han sido sus declaraciones. Todo este embrollo tiene su origen en las palabras del delantero durante la disputa de la pasada Copa del Mundo. «Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño», fue lo que dijo tras la victoria de su selección frente a Austria en la segunda jornada de la fase de grupos. Exteriorizaba así un deseo, el de abandonar el Atlético, que se rumoreaba en el tramo final de la pasada campaña. El equipo al que podía poner rumbo Julián era el Barcelona. La oferta presentada por estos a los rojiblancos constaba de 100 millones de euros, pagados en varios plazos. Una propuesta que el conjunto colchonero desestimó. No la consideraron seria y además trasladaron desde un primer momento que no tenían intención de dejar salir al jugador y menos al equipo culé, con el que se han mostrado muy molestos por su actitud. El encargado de trasladar esta postura ha sido el consejero delegado. Gil Marín. Tras haber prestado declaraciones en varias ocasiones durante este culebrón, las últimas han llegado el pasado viernes a la agencia Efe. Mostró apoyo al argentino: «Vamos a ayudar a Julián y seguiremos cuidándolo para que pueda ofrecernos todo su potencial. Lo necesitamos para seguir compitiendo entre los grandes de Europa». No obstante, no perdió la oportunidad para atacar al entorno del jugador: «Debemos entender que Julián no ha contado con los mejores asesores para su carrera profesional en los últimos meses». Su representante respondió a esto un tiempo después con un mensaje en sus redes sociales. «Nunca le preguntes a un mentiroso por qué mintió, para explicártelo, tendría que mentir de nuevo», era lo que publicaba. En medio de toda esta guerra, Julián Álvarez será juzgado por la afición colchonera el próximo domingo a las 17.00 horas.