La sombra de Estados Unidos se alarga sobre el sur de Groenlandia: “Vamos a perder nuestras casas”

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El Museo de Narsarsuaq ya no tiene un horario fijo. Desde que el aeropuerto cerró en primavera, apenas llegan visitantes a esta remota localidad del sur de Groenlandia. No obstante, si alguien pregunta por la casa de Ole Guldager y se acerca a pedirle que lo abra, él accede encantado. El museo ocupa uno de los barracones de la antigua base militar, un edificio alargado de madera, pintado de rojo y con chimenea de ladrillo. Junto a la entrada se exhibe el motor radial de un avión de la Segunda Guerra Mundial, corroído por décadas de exposición a la intemperie. Detrás del edificio se extiende la pista de aterrizaje que soldados de Estados Unidos construyeron en tiempo récord. Hoy, sin embargo, ese mismo país emerge no como un aliado del pasado, sino como una creciente amenaza para la soberanía y los recursos naturales de la isla, especialmente en lugares como Narsarsuaq, una de las tres bases que Estados Unidos aspiraría a reabrir.Seguir leyendo Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo.