En su primera aparición tras las vacaciones de verano, el canciller alemán, Friedrich Merz, fue recibido con abucheos y silbidos durante su visita a la zona afectada por el incendio forestal en Hürtgenwald, en Renania del Norte-Westfalia. Los residentes criticaron la tardanza de su visita con carteles que decían: "El bosque arde y Friedrich duerme", mientras varios agricultores interrumpían su discurso con bocinazos.